2025 ha terminado y, como viene siendo ya tradición en Combogamer, hemos querido rendirle un pequeño homenaje haciendo un repaso con todos los juegos que hemos reseñado, o simplemente jugado, a lo largo del mismo.
Tomad nota, pues hay auténticos juegazos en esta lista.
Los juegos de Martín
Este año he jugado a bastantes cosas pendientes, algún que otro juego de esos a los cuales siempre regresas y, por primera vez en mucho tiempo, también a uno que acababa de salir al mercado, de manera que, aunque no han sido muchos los títulos que he comentado en la sección, hay un poco de cada época.
F-Zero 99

Pese a ser un juego de lanzamiento de Super Nintendo, el primer F-Zero no entró en mi colección hasta muchos años más tarde, de manera que no guardo ningún recuerdo nostálgico que lo coloque por encima de otros del momento. Sin embargo, el hecho de que esta saga estuviese en dique seco tantos años me llevó a probar F-Zero 99, el último título de la misma, que resulta ser un juego gratuito para Switch, que utiliza como base la primera entrega de la saga y que además solo se puede jugar online (incluso al modo entrenamiento, que es solo para un jugador).
En F-Zero 99 controlaremos a los 4 vehículos originales de la saga (Blue Falcon, Fire Stringray, Wild Goose y Golden Fox) en carreras alocadas donde competiremos contra 98 rivales en circuitos clásicos, en sus versiones modificadas y también en circuitos especiales.

Pese a que los gráficos son de la versión de Super Nintendo, la jugabilidad es más cercana a otros juegos de la saga, pues podemos usar el Turbo las veces que queramos (perdiendo vida) y también podemos hacer ataques giratorios para tratar de destruir a las otras naves (lo cual nos aumentará la vida). Además, chocarnos con los rivales provocará que aparezcan esferas amarillas, las cuales nos permitirán usar la Vía Celeste, una carretera que aparecerá en el cielo durante un tiempo limitado, donde podremos ir de manera temporal a toda velocidad sin riesgo de caernos, algo ideal para adelantar a los rivales, pues además hay otra novedad, que es que los pilotos que vayan rezagadosserán eliminados poco a poco.
Con esa modalidad podremos disputar partidas sueltas, diversos Grand Prix e incluso partidas por equipos. Si tanto caos os cansa, también se puede jugar un Grand Prix Clásico, donde se cambian las reglas para hacer que el juego sea más cercano al de Super Nintendo (solo podemos activar un Turbo por vuelta, no hay ataques giratorios, no existe la Vía Celeste y solo participan 20 corredores). Por supuesto también disponemos de un modo entrenamiento para correr en solitario y batir récords.

Por último, el juego nos incita a jugar varias veces con sus muchísimos desbloqueables, que van desde elementos estéticos (colores para los vehículos), a emoticonos e incluso nuevos vehículos (Blue Thunder, Luna Bomber, Green Amazone y Fire Scorpion) los cuales provienen de los olvidados BS F-Zero Grand Prix que se lanzaron solo en Japón y usando el periférico Satellaview (que nos permitía descargar juegos para Super Famicom).
F-Zero 99 ha sido una agradable sorpresa, pues me he divertido mucho con él. El hecho de que sea gratis hace que valga la pena probarlo (siempre y cuando ya paguéis el servicio online de Switch).
The Legend of Zelda: The Minish Cap

The Legend of Zelda: The Minish Cap es otro de esos juegos que vi en su día, pero no jugué hasta mucho más tarde y la verdad es que me llevé una agradable sorpresa, en parte porque los comentarios que había oído de él no eran del todo positivos. Una queja común era su corta longitud, algo que posiblemente me ayudó a decidirme a jugarlo, pues al disponer de poco tiempo para jugar, prefiero darle prioridad a otro tipo de juegos, antes que a los de RPG o Aventura (que generalmente son demandantes en cuanto a horas de juego).
En este juego el malvado Vaati ha petrificado a la princesa Zelda y busca encontrar la Trifuerza para dominar Hyrule, de manera que el joven Link tendrá que pararle los pies una vez más, pero esta vez con la ayuda de un gorro mágico que le permite cambiar de su tamaño al de una hormiga. Gracias a esa mecánica el juego introduce algunos detalles llamativos, como enemigos gigantes o poder explorar algunas zonas desde los dos tamaños, algo que puede parecer visual, pero hace que zonas concretas del juego tengan más profundidad al albergar nuevos secretos en los rincones más escondidos del juego.

Jugablemente Minish Cap continúa el guión típico de los Zeldas clásicos. Durante el juego tendremos que ir superando mazmorras que están repletas de puzles que pondrán a prueba nuestro ingenio e inventario, que iremos aumentando dentro y fuera de las mazmorras. Algunos de los nuevos ítems son muy llamativos (como el jarrón mágico que absorbe todo lo que pilla o el bastón revés que da la vuelta a las cosas) o parecen mejoras de objetos antiguos (los guantes de topo son la versión mejorada de la pala).
Otra novedad del juego son las piedras de la felicidad, que iremos encontrando por todos lados y sirven para muchas cosas distintas, pues algunas son necesarias para avanzar, pero otras solo sirven para obtener alguna que otra recompensa. Estas piedras, los objetos especiales opcionales y la posibilidad de tener una colección de todos los personajes del juego, alargan la duración del juego, paliando ligeramente ese “defecto”, pues si bien es cierto que a mí no se me hizo tan corto, es innegable que no es especialmente largo dentro de su saga.

Poder disfrutar de un Zelda totalmente nuevo, pero que transmita lo mismo que los clásicos, es algo que realmente me gusta, además las actualizaciones a mecánicas antiguas provenientes de juegos nuevos le sientan muy bien (por ejemplo, podemos entrenar y aprender nuevos ataques con la espada) y el nuevo apartado gráfico es sencillamente fabuloso.
Pikmin 3

Viví el nacimiento de la saga Pikmin cuando apareció en Gamecube y es un juego al cual le eché más horas de las necesarias, principalmente debido a que me gustaba su jugabilidad y su mundo (pues el juego en sí, es bastante corto, ya que hay un límite de tiempo para completarlo). Lamentablemente, no pude disfrutar de sus secuelas por diversos motivos.
Muchos años después he podido enmendar ese error, de manera que empecé por el juego más accesible (económicamente hablando), que no es otro que Pikmin 3 para Wii U.
En ese juego, un grupo de astronautas del planeta Koppai llegan al planeta de los Pikmins en su desesperada búsqueda de alimento para eliminar la hambruna de su hogar. Si bien el planeta (ahora llamado PNF 404) es rico en recursos frutales, también está poblado por depredadores temibles, a los cuales solo podrán enfrentarse gracias a la ayuda de los Pikmin, entre los cuales tenemos los clásicos rojos, azules y amarillos, además de dos nuevos tipos: los Pikmin pétreos (que pueden romper cristal y hacen mucho daño al lanzarlos) y los Pikmin voladores (que pueden tomar atajos vitales para ahorrar tiempo y agarrar cosas en sitios inaccesibles).
Los protagonistas (Charlie, Alph y Britanny) ocupan el lugar de nuestro querido Olimar, pero es innegable que hicieron un buen trabajo en cuanto a personalidad y aspecto. El uso de 3 protagonistas afecta a la jugabilidad, pues los necesitaremos para resolver puzles en los cuales cada uno tendrá que hacer algo en un momento concreto o para alcanzar zonas más altas (ya que pueden lanzarse entre sí). Además, el hecho de poder separarlos y actuar alternando entre los tres, hace que nos volvamos expertos en multitarea, algo que el juego premia.

La historia del juego se usa como excusa para volver a un sistema de días limitados similar al primer Pikmin, pero esta vez en lugar de tener un número de días fijo para completar el juego, nuestro tiempo en el planeta dependerá de la cantidad de fruta que encontremos (la cual se usará para hacer zumo, que se consumirá al final de cada día de juego). Esto significa que si nos quedamos sin zumo, se acaba la partida, de manera que no podremos perder tiempo haciendo el tonto, aunque hay que admitir que el juego aprieta, pero no ahoga, pues hay fruta de sobra para completarlo). Y si sois unos viejos exploradores y consideráis que si no está el capitán Olimar, no vale la pena jugarlo, no os preocupéis, pues la parte final de juego consiste en rescatarle a él y a su “maravilloso” compañero.
Gráficamente el juego se ve precioso y ha envejecido muy bien. Aunque es cierto que se echa en falta algo más de variedad de escenarios (que sí había en Pikmin 2), esta sí está presente en los modos de juego alternativos, que no son pocos, pues podemos jugar misiones (en solitario o con un amigo) donde tendremos que conseguir objetos o eliminar enemigos en un tiempo limitado, volver a enfrentarnos a los increíbles jefes del juego y también podremos disfrutar del mejor modo batalla de toda la saga, la batalla de Bingo. Además, en algunos de estos modos podremos usar más variantes de Pikmin, ya que se añaden el Pikmin blanco y el lila (ambos provenientes de Pikmin 2).

Estos modos de juego alternativos alargan la vida de Pikmin 3, lo cual es necesario pues el modo historia se hace corto. Este juego salió originariamente para Wii U, pero después fue relanzado para Switch incluyendo más contenido, entre el cual se incluyen las misiones extra (que eran DLCs de pago en Wii U), poder jugar el modo historia de manera cooperativa y también un nuevo modo de juego donde podremos controlar al Capitán Olimar.
Debido a todo ello, creo que Pikmin 3 es un buen juego para pasar el rato y también para iniciarse en la saga, no es dificil pero te mantiene ligeramente tenso, es precioso gráficamente, cuenta con tres protagonistas muy agradables y también le da su minuto de gloria al Capitán Olimar.
Marvel Super Heroes Vs Street Fighter

Los juegos de lucha siempre han sido de mis favoritos desde niño, supongo que por haber crecido en los 90, cuando este género dominaba los salones arcade tras la aparición de Street Fighter II. La popularidad del género era tal, que una misma empresa era capaz de sacar media docena de juegos el mismo año y aún así el público seguía pidiendo más.
En aquellos años Capcom era una empresa que no dudaba en exprimir a muerte cualquier cosa que funcionase (ahí tenéis la enorme cantidad de juegos de Megaman lanzados año tras año o las múltiples actualizaciones de Street Fighter II), de manera que, cuando obtuvo los permisos de Marvel para hacer juegos de lucha con sus personajes y aprovechando que había cambiado todo el apartado gráfico de Street Fighter con su saga Alpha, no dudó en mezclar ambos universos, primero de manera disimulada (personajes de Capcom en juegos de Marvel) y luego directamente como reclamo, con la saga Marvel Vs Capcom, iniciada con X-Men VS Street Fighter en 1996.

Poder enfrentar a los luchadores de Capcom con los mutantes de Marvel tenía su encanto. La mecánica de pelear por parejas, el control simplificado para hacer Hyuper Combos (y el aumento de su tamaño y espectacularidad) y su genial apartado sonoro hicieron de ese juego algo visualmente impactante y jugablemente frenético. Tras el notable éxito de la idea, Capcom no tardó en sacar Marvel Super Heroes Vs Street Fighter, juego que se podría considerar una “actualización” del anterior, pues continuaba con las mismas mecánicas, e incluso reciclaba escenarios y músicas, pero ahora añadía pesos pesados de los cómics, como Hulk, Spider-man o el Capitan América y algunos personajes más extraños como Shuma Gorath o BlackHeart (los cuales seguramente introdujeron porque ya tenían los sprites hechos del juego Marvel Super Heroes de 1995) e incluso se tomaron la libertad de añadir a un cómico japonés (Norimaro) para la versión nipona del juego.
Este juego es bastante ágil y exagerado, así que de primeras puede distraer o confundir a quien prefiera juegos de lucha más tradicionales, pero en realidad es muy accesible y cualquier persona que le eche un par de partidas se maravillará de lo fácil que es hacer combos y súper ataques impresionantes. Eso también significa que en manos de un jugador veterano, algunos personajes pueden ser notablemente molestos, ya que el equilibrio entre los luchadores es algo inexistente (como sucede en el resto de la saga Marvel Vs Capcom).

La saga Marvel Vs Capcom es ideal para partidas rápidas y gratificantes o para echarnos unas risas con los amigos y, dentro de la misma, este es posiblemente mi juego favorito. Siempre que puedo le echo un par de partidas, ya que disfruto mucho de su plantilla de luchadores y de que use el sistema por parejas (y no el de 3 vs 3 que se usó a partir de Marvel Vs Capcom 2). Parece que el principal objetivo que se tuvo a la hora de hacer este juego fue el de dar espectáculo (algo que sin duda atraería a más gente al Arcade) y, de hecho, mientras escribo estas líneas aun me retumba en la cabeza el narrador gritando a pleno pulmón el nombre de los Hyper Combos si ganábamos un combate usando uno de ellos.
Mario Kart World

Y para terminar, mi último juego es Mario Kart World, el cual he tenido el placer de disfrutar casi desde que se lanzó, con todo lo bueno y malo que ello conlleva, pues este juego generó polémica por diversos motivos como su inflado precio, el añadir carreteras como parte de la competición entre circuitos, su amplio número de corredores (lo cual trae un sinfín de ítems a la vez), el añadido de personajes de tercera fila ocupando puestos que podrían haber sido otros corredores…etcétera.
La idea de introducir tantísimos corredores para crear caos es genial. Puede ser frustante pero eso pasa en cada Mario Kart, las intersecciones entre circuitos no están nada mal, aunque las hay más flojas que otras, y la mecánica de saltar por paredes, barandillas y otros elementos tiene un componente de esfuerzo y recompensa bastante ajustado, de manera que vale la pena ir probando locuras. Pero si os sentís conservadores no os preocupéis; podéis ganar sin hacerlas (tanto online, como con la consola). Obviamente siempre hay talentos exagerados, que son capaces de hacer locuras increibles, pero eso requiere una enorme dedicación. El modo de eliminación es frenético y creo que es de lo que más ha gustado, sobre todo en partidas online.
Desde su lanzamiento, el juego ha recibido varios parches y actualizaciones gratuitas y creo que vale la pena recordarlos, porque indudablemente hacen el juego mucho mejor de lo que ya era. El más notable (y básico) es el hecho de introducir opciones para personalizar las partidas (lo cual a su vez nos ayudará a desbloquear los enemigos como corredores de manera mucho más fácil). También es agradable que hayan añadido una opción para subir el volumen de la música, porque la banda sonora es excelente. En el extenso modo libre, han hecho algunos cambios para facilitarnos la búsqueda de misiones, signos y medallones, aunque a día de hoy no han añadido más misiones.

Jugablemente ha habido algunos cambios, como aumentar el tiempo en el cual somos invulnerables tras ser golpeados por un objeto y reducir el tiempo que tardan en aparecer las monedas o las cajas de objetos. En las partidas online también han aumentado el porcentaje de veces que podemos correr en un circuito completo para compensar la constante aparición de carreteras (aunque yo sigo pensando que sería más fácil añadir un modo solo de circuitos).
Todos estos cambios suman, pero quizás el cambio más significativo (y menos esperado) es que se atrevieron a cambiar incluso partes del mundo (concretamente todas las carreteras que llevaban a Koopa Troopa Beach) para hacerlas más interesantes, pues antes eran solo rectas en alta mar y ahora hay de todo: enredaderas, poder elegir vehículos grandes, partes con agua, elementos flotando para hacer saltos con turbo… un poco de todo. Este cambio es importante pues nos da a entender dos cosas: la primera, que Nintendo escuchó las quejas sobre esas partes aburridas y la segunda, que la actual forma del mundo no es definitiva y están dispuestos a cambiarla.
Ese cambio en cuanto a carreteras fue una sorpresa, pero sin duda lo que sorprendió fue que no se ha anunciado ninguna actualización grande (o de pago) para hacer el juego más grande. Desde mi punto de vista es pronto para hacerlo, pero en el mundo actual, si no actualizas en menos de un año mucha gente considera el juego muerto (solo hay que ver la cantidad de juegos que se lanzan con DLC desde sus primeros días).

En unos pocos meses este juego cumplirá un año y creo que es ahí cuando deben dar la sorpresa con más contenido. Para mí lo ideal sería añadir más trozo del mapa (por ejemplo Isla Delfino, con sus correspondientes circuitos) y, de paso, incluir más circuitos en zonas del juego existentes que están vacías (no es tan difícil añadir una enredadera o una tubería que nos lleve a nuevos zonas). También sería bonito tener un detalle con los corredores maltratados en cuanto a nuevas ropas (como Donkey Kong y Pauline) pues apenas tienen un par, mientras otros corredores tienen casi una decena. Y, ya puestos, podrían dejar que seleccionásemos el color de los personajes habituales (Yoshi, Shy-Guy o los enemigos desbloqueables), algunos de los cuales ya podemos verlos de varios colores durante el juego.
A día de hoy, este juego sigue siendo muy divertido, pero las exigencias siguen siendo muy altas (algo comprensible., No me cabe duda de que, si continúan haciendo pequeños cambios y correcciones y se animan a aumentar el número de circuitos y expandir el modo libre, va a ser un juego enorme.
Los juegos de Alf
The Witcher 3: Wild Hunt. Complete Edition

El primer juego que reseñé, y que dediqué tantas horas que en realidad lo jugué también el año previo, fue The Witcher 3 en su versión completa para Switch. Bien es cierto que sus texturas y efectos son muy inferiores que en otros sistemas más potentes, pero oye, me he inmunizado jugando a juegos en PCs justitos de requisitos, así que eso no me asusta.
Este action RPG de CD Project RED ofrece una historia inmersiva que se irá bifurcando conforme vayamos tomando decisiones en la historia, vastísimos mundos abiertos repletos de secretos y misiones secundarias, una gran cantidad de monstruos y un sistema de combate basado en señales de brujo (los encantamientos que pueden ser ofensivos o defensivos), armas y armaduras que se van desgastando y mejoras que iremos desbloqueando gracias a los mutágenos obtenidos de los enemigos.
Además, y como su propio nombre indica, esta versión contiene todos los DLCs sacados hasta la fecha: Heart of stone y Bood & wine, con sus propias historias principales, misiones secundarias, mecánicas añadidas y, en el caso de este último, un vastísimo escenario exclusivo.
La única pega que le puedo poner es la gran cantidad de espacio que ocupa en la memoria de la Switch, incluso en la versión física (por eso lo llamo un falso juego físico). No me quiero imaginar lo que pesará si también sacan para Switch el nuevo DLC que, al parecer, está en desarrollo para enlazarlo con el futuro The Witcher 4.
Xenoblade Chronicles 3

He sido fan de la saga Xenoblade Chronicles desde que saliese la primera entrega de la franquicia JRPG de Monolith Soft para Wii. Su planteamiento único (que dos gigantescos titanes en lucha eterna fuesen donde habitara gente como si de continentes se tratasen), sus vastos escenarios (para una consola que se suponía que daba poco de sí a nivel técnico) y sus cinemáticas al más puro estilo anime me encandilaron desde un primer momento. A ese juego le siguió, dentro de la saga principal, una segunda parte demasiado “otaku” para mi gusto y, finalmente, una tercera que analicé el año que se fue.
Xenoblade Chronicles 3 tiene una historia que deja en pañales a sus dos predecesores. Cierto es que ésta no es perfecta. No son pocas sus lagunas, agujeros de guion e incongruencias, pero su trama ofrece un desarrollo de todos y cada uno de los personajes principales con un mimo exquisito (cosa que no se puede decir de la primera parte, o por lo menos de su mayoría), además de un nivel de emotividad, dramatismo, crudeza y madurez jamás visto en la franquicia. Todo ello mostrado en cinemáticas kilométricas (bien pareciera una serie en algunos momentos), además de en las distintas oportunidades para entablar diálogos.
Pero no todo es trama. Por primera vez se nos da la oportunidad de jugar con el plantel al completo al mismo tiempo, sin dejar a nadie en el “banquillo”, en combates con distintas capas de profundidad, con movimientos que pueden fusionarse para combinar sus propiedades, cargar artes personales, transformarse en uroboros y desarrollar ataques en cadena altamente tácticos. Además, hay una gran cantidad de misiones secundarias que desarrollan el mundo, de paso, estirarán el juego durante muchas decenas de horas.
Me quedó pendiente jugar la historia del DLC. Quizás algún día.
Red Dead Redemption

Nunca he sido demasiado aficionado a los shooters. A pesar de todo decidí darle una oportunidad a Red Dead Redemption debido a lo aclamado que fue entre la crítica, además de todo lo que incluía además del elemento shooter, y lo cierto es que no me decepcionó.
El juego nos pone en la piel de un antiguo forajido que intenta rehacer su vida. Extorsionado por las autoridades, John Marston tratará de echar el guante a sus antiguos compañeros de fechorías. Para ello surcaremos la frontera del Lejano Oeste, e incluso pasaremos al sur del río Bravo para adentrarnos en el vecino y convulso México.
El juego ofrece un entorno de mundo abierto repleto de elementos que recolectar, pequeños trabajos con los que granjearnos honor, fama y dinero, minijuegos a la usanza del Oeste, misiones secundarias, bandidos a los que capturar y, por supuesto, momentos de disparos en los que el Black Eye (el modo que hace que el tiempo casi se detenga por unos instantes) nos ayudará con los blancos más difíciles. Todo ese entorno cuenta con unos gráficos que han envejecido bastante bien. Es cierto que fue dejado muy atrás por Red Dead Redemtion 2 en ese apartado, pero sigue dejando muy bellas estampas.
Además, la versión de Switch viene con el hilarantemente terrorífico DLC Undead Nightmare, que nos permite revisitar todo el mapeado en el contexto de un apocalipsis zombie.
Sin duda estamos ante un juego más que decente que ofrece decenas de horas de exploración, constituyendo el germen de lo que sería su sucesor y precuela. Si tengo que ponerle una pega es que los viajes rápidos no son todo lo precisos que deberían, pero no llega al nivel de los viajes de relleno de L.A. Noire.
Los juegos de Pixelmaniacos
MDK

Mis propuestas para los mejores juegos de 2025 abarcan dos juegazos considerados retro y un lanzamiento reciente, pero con un delicioso sabor viejuno. Comenzamos por MDK, ya sabéis, el sensacional shooter en tercera persona de Shiny Entertainment de cuyo título siempre se pensó que eran las siglas de Murder Death Kill, luego dijeron que no, pero al final resulta que sí. Y en concreto hablamos de la versión de PC, del año 1997.
Los creadores de esa joyaza llamada Earthworm Jim, nos ofrecieron un título de acción muy desenfadado en el que controlamos a un tipo llamado Kurt Hecnic. Unos alienígenas vienen a la Tierra para llevarse nuestros recursos. Estos bichos son una especie de máquinas conocidas como Mindcrawlers. Pero menos mal que para hacer frente contamos con una armadura bien ceñida, un casco cabezón y un arsenal de lo mejorcito que ha parido el género.
Y ahí es cuando el bicherío se va a acordar de quiénes somos. En MDK encontramos acción por todas partes, con la adrenalina disparada y cosas como “la explosión nuclear más pequeña del mundo”. Enemigos que se ríen de nosotros y se ponen una diana para vacilarnos o un perro con dos patas y cuatro brazos son algunos ejemplos de que este juego no se toma en serio en ningún momento.
Una auténtica maravilla que resulta tan disfrutable hoy como el primer día. MDK es acción, graficazos (lo del zoom en el modo francotirador es una locura), la música de Tommy Tallarico y unas mecánicas muy novedosas para la época. De los mejores juegos de disparos que pudimos degustar a finales de los 90. Imprescindible es poco.
Wetlands

Seguimos con la acción, pero esta vez la de un género que estuvo muy de moda durante los años 90. Hablamos de los shooters sobre raíles que, si bien la jugabilidad resultaba un tanto limitada, es un género que sí nos dejó grandes títulos como Wetlands. Fue desarrollado por Hypnotix y se lanzó en 1995 también para PC.
Es el año 2495 y la Tierra está inundada a causa de un experimento nuclear que tuvo lugar en 1995. En el papel de John Cole debemos evitar una nueva catástrofe orquestada por el científico loco que causó la de 1995. Y así, con esta premisa, nos espera un festival de disparos combinado con unas escenas animadas que te dejan sin aliento.
Wetlands es como una gran superproducción de ciencia-ficción. Tendremos cierta variedad en las fases, aunque el desarrollo básicamente consiste en usar nuestro ratón para mover la mirilla y disparar a todo lo que se mueva. No obstante, también hay espacio para otro tipo de fases más pausadas en las que la paciencia será un gran aliado.
Impecable a nivel artístico, Wetlands también cuenta con un cuidado doblaje al castellano. Sí, no es un juego perfecto, ni mucho menos, tiene algunas taras en la jugabilidad porque los controles tienen algún que otro problema en determinados momentos. A pesar de estos fallos, respira hondo, como ponía en la carátula española del juego, pues Wetlands te sumergirá irremediablemente en su cuidada ambientación y te atrapará sin remedio.
Ninja Gaiden Ragebound

Dejamos nuestra recomendación más reciente para el final. The Game Kitchen, autores del sensacional Blasphemous fue el estudio escogido para el regreso del mítico Ninja Gaiden. Su buen hacer con los desarrollos 2D se nota en este Ninja Gaiden Ragebound, un juego de acción y plataformas de scroll lateral como los de antes.
Su exquisito pixel art, una banda sonora de infarto y las mecánicas de toda la vida lo han convertido en uno de los mejores juegos de este año. Sí, no destaca por tener un argumento digno de la mayor superproducción de Hollywood. No es eso lo que Ninja Gaiden Ragebound persigue. Lo que busca es ofrecernos una jugabilidad deliciosa con un toque de dificultad como solo esta saga sabe hacer.
Controlando a Kenji Mozu, un ninja del famoso clan Hayabusha, debemos hacer frente a los demonios que han destruido nuestro dojo y nuestro pueblo. Pero no estamos solos, contamos con la ayuda de Kumori, una ninja de un clan rival cuyas habilidades son sorprendentes. Y aquí es donde reside el encanto del juego, en las mecánicas que envuelven al control de los personajes y de las que disfrutaremos como locos.
Ninja Gaiden Ragebound es, como decimos, difícil, pero no imposible. Ofrece retos a la medida de todo el que se deje envolver por ese sabor de antaño. Hay variedad de enemigos, con jefes finales realmente sorprendentes. También hay variedad de escenarios y ciertas situaciones bastante espectaculares. Pero no todo es bueno, algunos bugs están ahí y, aunque no empañan la experiencia final, se podían haber pulido.
Lo juegues donde lo juegues (yo lo he jugado en Nintendo Switch), Ninja Gaiden Ragebound es perfecto si buscas un reto, gráficos pixelados y una jugabilidad muy pulida. Recomendado no, recomendadísimo.
