[Tocando…] Metro: Last Light Redux

anúncio
Tempo de leitura: 10 minutos
Plataforma
interruptor nintendo
Desenvolvedor
Jogos A4
Postado por
Prata profunda
Gêneros
Tiro em primeira pessoa, terror de sobrevivência
Ano
2020

O pacote Metro Redux (que, para variar, joguei no Switch) inclui dois jogos: as versões remasterizadas deMetrô 2033eMetrô: último semáforo. Já vimos na época como era o primeiro. Agora é hora de tentar sua sequência. O fato de os fundamentos de ambos serem praticamente iguais tem suas vantagens. Para começar, não terei que me alongar muito na história ou em sua mecânica mais básica. No máximo dedicarei algumas palavras para que quem não quiser irartigo anteriorpode ser localizado minimamente. Além de ser mais curto, permite-me também abordar alguns detalhes que tive de ignorar na altura para evitar que ficasse demasiado denso, mas, sobretudo, para realçar as diferenças entre os dois jogos.

Quanto à história, desta vez ela não é baseada no segundo romance, como foi o caso de seu antecessor em relação ao livro que abriu a saga (embora o enredo do terceiro romance,Metrô 2035, desenvolveria os eventos que aconteceram neste videogame). Enquanto o segundo trabalho de Dmitri GlukhovskiMetrô 2034, conta-nos as aventuras de Hunter e dos seus companheiros de viagem, que partem de Sebastopolskaya para tentar descobrir o motivo da repentina interrupção das suas ligações com o resto da rede de metro,Última luzé uma continuação das aventuras do protagonista de seu título antecessor,Artem. Isso já faz parteSparta Order, um comando de elite que vigia toda a rede metropolitanae que estabeleceu a sua sede em D-6, que dispõe de meios tecnológicos pré-guerra praticamente intactos. Um dia, ele é informado de queum pequeno Escuro sobreviveuao extermínio de sua raça e é enviado, junto com a atiradora Anna, para eliminá-lo. QuandoArtyom é sequestrado por fascistas, uma jornada inesperada começará.

[Tocando…] Metro: Last Light Redux
Apesar dos protestos de Khan (que parece conhecer a verdadeira natureza dos Escuros), Artyom será enviado juntamente com Ana para caçar o seu último sobrevivente.

Como observei anteriormente,a mecânica deMetrô: último semáforosão idênticos aos deMetrô 2033, e mais ainda em sua versãoRedux. É umatirador em primeira pessoaonde o componente deexploraçãoe desobrevivênciadesempenha um papel ainda mais importante do que a ação pura. Há momentos em que podemoscompre munições e armas com munição militar(a moeda do jogo), mas muitas vezes dependeremos do que encontrarmos nos cenários. Isto é ainda mais reforçado nesta edição, uma vez queNão é mais possível comprar kits de primeiros socorros ou filtros para máscaras de gás.para o irrespirável mundo exterior. Aliás, nestes níveis fui ainda mais apertado no tempo do que no seu antecessor (cada filtro dura apenas dois minutos), já que neste último só me encontrei com esses constrangimentos nas últimas fases. No que diz respeito às seções defurtivo, nesta ocasião as luzes serão um problema acrescido, pois, além das lâmpadas típicas, podem nos dar olâmpadas(que deve ser desparafusado com o botão de interação) e, acima de tudo, ograndes luzes fluorescentesque só podem ser derrotados quebrando-os com facas de arremesso ou armas silenciosas ou desligando os fusíveis.

No entanto, aqui é apreciado que oo tutorial é mais longo e completo. O facto de nos levar pela mão já nas primeiras fases do jogo, bem como com as mecânicas que vão surgindo, serviu paraAprendi algumas coisas que nunca soubeMetrô 2033, como a capacidade de dar socos furtivos nos inimigos para nocauteá-los com o botão de interação (Y) em vez de matá-los com uma facada nas costas ou carregar ar com a espingarda pneumática (L para abrir o menu, botão de seta para a direita e ZR). Isso me fez sentir sedento de sangue e inútil em igual medida...

[Tocando…] Metro: Last Light Redux
Desativar fusíveis é uma forma de passar furtivamente pelas bases inimigas.

Além dos pontos em comum comMetrô 2033, as novidades que este título traz dão-lhe um certo ar fresco. Por exemplo, os explosivos que expelem pregos foram substituídos porminas antipersona, las cuales nos permiten lograr un control estratégico sobre nuestro entorno (por ejemplo, cuando somos asediados por hordas de mutantes). Por otro lado,a las cinco clases de munición ya conocidas(balas de pistola, bolas de acero, munición de fusil de asalto, perdigones y tornillos)se le añaden dos nuevas. También hacen acto de apariciónnuevas armas, como las de francotirador (para las que están destinadas una de dichas clases de munición). Aunque no es una novedad, en esta entrega pude hacerme relativamente pronto con una Saiga, que cuenta con todas las ventajas de una escopeta (mayor efectividad contra mutantes) sin el inconveniente de la escasez de cartuchos por cargador (caben más de veinte). Por lo demás, seguí con mi clásico esquema de fusil de asalto y escopeta neumática (reservada para momentos de sigilo).

anúncio

De todas formas, las mejores incorporaciones no son tanto a nivel jugable (pues, como digo, en ambos juegos hay bastante homogeneidad) como laexpansión del loreque aporta. EnMetrô: último semáforonos encontraremos convarias especies nuevas de mutantes, desde escorpiones del tamaño de un perro que temen a la luz de nuestra linterna hasta criaturas anfibias cuyo hábitat son los humedales en los que nos costará avanzar sin sumergirnos en sus pantanosas aguas (las banderas rojas son fundamentales para orientarnos). También harán acto de apariciónnuevas estaciones, como Bolshoi (refugio de actores y que, por lo tanto, constituye un bastión del teatro y la cultura) o Venecia (estación mercantil en la que fluyen aguas subterráneas). Además,hay enemigos que, si bien no pueden considerarse jefes finales, serán más duros de vencer que el resto. En definitiva, amplía ese trasfondo que me enamoró hasta el punto de ponerme a jugar con un shooter (un género en el que nunca he destacado).

Esta expansión del mundo de Metro se traduce en unmayor variedad de fases. Como mencioné, van desde pintorescas estaciones a misiones de infiltración y escape o agónicos desplazamientos por terrenos pantanosos. Y, al igual que enMetro 2033 Redux,todas ellas son seleccionables a posteriori. Además, existen otras adicionales que podemos jugar en paralelo, pues enMetrô: Última Luz Redux están los cuatro DLCs(los packs Facción, Torre, Desarrollador y Crónicas), por lo quedurará varias horas más que el anterior. Éstas suponenun todavía mayor cambio de dinámica, puesto que nos pondremos en la piel de personajes distintos a Artyom (Anna, Khan y Pavel), y de facciones como la Línea Roja o el Imperio, o nos convertiremos en un auténtico Stalker de Polis, recolectando artilugios a cambio de dinero (aquí, a diferencia del resto del juego, el único modo de obtener filtros es comprándolos). Para cambiar aún más de aires, en elmuseovisualizaremos todos los mutantes y humanos del juego (lástima que no estén acompañados de nombres y descripciones ) y, en laArena, nos enfrentaremos a humanos y especies mutantes a elegir en 20 niveles de desafío. El Pack Torre también está enfocado en los combates.

Además, el componente rejugable también está ahí.Los modos de juego(Supervivencia y Espartano) y niveles de dificultad (Normal, Difícil, Comando y Comando Difícil)son los mismos que los deMetro 2033 Redux, y en este caso el final bueno será el que cuente realmente para su secuela,Êxodo do Metrô(curiosamente, el final “malo” de 2033 es el que cuenta para Last Light, por lo que en realidad sería el bueno), por lo que tendremos que emplearnos a fondo para obtener todos los “puntos de moral” para lograr verlo (explorar ciertos sitios, hacer buenas acciones, escuchar diálogos, tocar instrumentos, no matar, perdonar la vida en los momentos de decisión, etc.). Es un tanto complicado, pues algunas son algo crípticas y, además, no se puede matar ni a un solo soldado en las misiones de sigilo (algo que yo hice, a veces por causas de fuerza mayor, como algún cabo suelto de la programación que hacía que me descubriesen sí o sí, como en un puente quebradizo tras pisarlo levemente).

[Tocando…] Metro: Last Light Redux
Los pantanos son de los lugares más frustrantes del juego.

Metrô: Última Luz Redux, en definitiva, ofrece a nivel jugable una experiencia similar a su predecesor, con una vuelta de tuerca. El sigilo y la exploración juegan un papel capital, a veces protagónico, con multitud de alicientes que nos impiden disparar a lo loco. Ya sea para evitar ser acribillado a balazos por los soldados de una base enemiga o ser avistado por mutantes, nos convendrá ser cautos, caminando agachados y con la linterna apagada, en bastantes momentos del juego. El hecho de que los botiquines y los filtros ya no se puedan comprar, sino que estén repartidos por los escenarios, añade una razón más para peinar el terreno en busca de dichos objetos, además de por las ya de por sí valiosas municiones (ya sean para nuestras hasta tres armas que podemos portar simultáneamente o munición militar para el comercio). Por si esto no fuera suficiente, en esta ocasión el final bueno es el que cuenta en la secuela,Êxodo do Metrô, por lo que tendremos que evitar matar en prácticamente todo momento, realizar buenas acciones e interactuar con el entorno todo lo que podamos.

Por otra parte, a la ya inmejorable ambientación de su predecesor (las desoladas ruinas de Moscú, la lobreguez de los túneles, el sonido ambiente intimidante, el clima decadente de las estaciones…) se le suman más aportes al lore de Metro, como nuevos escenarios como cenagales, estaciones pintorescas, un impresionante D-6 ya operativo, más especies de mutantes y misiones de los DLCs que nos permiten jugar como personajes de otras facciones o liarse a pegar tiros en la Arena y en el Pack Torre. En resumen, un trasfondo más rico y un mayor número de horas de diversión que su predecesor. ¿Qué más se puede pedir?

[Tocando…] Metro: Last Light Redux
Los DLCs permiten jugar desde otras perspectivas,

Bueno, hay algo que sí pediría: una mejor traducción. Aquí los Stalkers son Acechadores y el IV Reich es el Imperio. Esto último parece censura (como cambiar los Negros por los Oscuros), mientras que lo de Acechadores suena a traducción literal. Una que se carga eltrasfondo de ese anglicismo en la cultura popular rusa contemporánea. Son detalles nimios, pero que, como lector de las novelas, me chirrían bastante.

anúncio