[Critique] Superlópez (2018)

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Temps de lecture : 14 minutes
Année
2018
Directeur
Javier Ruiz Caldeira
Scénario
Borja Cobeaga, Diego San José
Distribution
Dani Rovira, Alexandra Jiménez, Julián López, Pedro Casablanc, Gracia Olayo, Maribel Verdú, Gonzalo de Castro, Mireia Portas

Le quatrième article de Spécial Superlopez (qui a été retardé de plusieurs mois pour cause de force majeure) Je ne suis pas aussi heureux de l'écrire que les précédents, mais, comme je l'ai déjà mentionné dans la dernière partie du article inaugural de ce cycle, je pense qu'il est de mon devoir d'y consacrer un peu plus de temps. Quiconque a lu le texte susmentionné (en supposant qu'il ne puisse pas voir l'image de couverture ni lire le titre de cet article, qui dit déjà tout), saura que je fais référence à Superlopez (2018), le film réalisé par Javier Ruiz Caldera. C'est le même qui a dirigé Anacleto : agent secret (2015). Mettant en vedette un vieil Imanol Arias, cette adaptation d'un autre classique de Bruguera n'offrait guère plus de parallèles avec Le personnage de Vázquez au-delà du titre (la partie désertique, au début du film, est le peu qui nous rappellera de loin ces comics). En ce sens, je peux déjà dire que celui en question est un peu plus proche du travail de Jan, mais, au vu du panorama précédent, cela n'a aucun mérite. Dans ce cas, je vais glisser quelques spoilers, car je ne considère pas qu'il soit essentiel de voir.

le film commence à Chiton, la planète natale de Superlópez. C'est là que s'arrêtent les similitudes dans cette partie de l'histoire.. La planète, dont la conception est assez laide puisqu'elle n'est rien d'autre qu'une myriade de bâtiments répartis selon une structure radiale et qui ne compte que 250 000 habitants, est soumis à la dictature de l'amiral Skorba (Ferran Rañé). Dans l'un de ces bâtiments (en particulier, dans celui qui rappelle la Torre Glòries de Barcelone) un scientifique (Gonzalo de Castro) aurait réussi d'une manière ou d'une autre transmettre des super pouvoirs à votre enfant, à qui sa femme (Mireia Portas) venait de donner naissance (et qui déjà alors il arborait une moustache touffue). Ils y déposèrent tous leurs espère qu'à l'avenir, il renversera le tyran. La joie ne dura pas longtemps car, soudain, un groupe de militaires avec lui en tête fit irruption sur les lieux. Avant que cela n'arrive, Ils avaient mis leur fils dans un petit vaisseau spatial en direction de la Terre, plus précisément des États-Unis., « la zone la plus avancée de la planète » selon son père.

Autrefois petite fille de Skorba, Agate (Teresa Rodríguez) a lu dans ses pensées, a réussi à convaincre son père de partir à la recherche. Alors qu'il allait l'atteindre, déjà à proximité de la Terre, Le vaisseau du bébé est entré en collision avec un satellite artificiel, le détournant de sa trajectoire et lui faisant perdre sa trace. L'endroit où a fini par tomber, c'était l'Espagneoù il a surpris le couple López (Padro Casablanc et Gracia Olayo) alors qu'ils parcouraient une route rurale avec leur camionnette Talleres López. Après être parti prudemment vers le navire écrasé et avoir vérifié qu'il y avait un bébé à l'intérieur, Ils ont décidé de l'adopter, après quoi (et comme dans la bande dessinée), il a cassé le doigt de son nouveau père pour avoir joué avec lui avec sa super force.

Les années ont passé et le petit Juan López a grandi (à ce stade, joué par Alejandro Serrano) alors qu'il se distinguait de tous les autres tant par ses pouvoirs surnaturels que par sa moustache, qui manquait évidemment aux autres enfants. Là, nous sommes témoins une série de clichés plus ou moins dramatiques typique des enfants qui ne sont pas comme les autres, comme la fête d'anniversaire à laquelle personne ne vient (à laquelle s'ajouterait un gâteau détruit après avoir soufflé les bougies avec leur super souffle). Le plus remarquable est le message que son père lui a transmis. Faisant preuve de ce genre de défaitisme national, il déplorait de ne pas avoir pu grandir dans des pays où le talent est plus valorisé, comme les pays nordiques, et il J'ai recommandé d'essayer de ne pas se démarquer et de passer inaperçu, eh bien, ce serait quelque chose de puni dans ce pays.

[Critique] Superlópez (2018)
C'était une belle touche de respecter la moustache du bébé Superlopez.

De ahí, la película salta al presente, veinte años después. El pequeño López ya es adulto (a partir de entonces es interpretado por Dani Rovira), debiendo rondar ya la treintena. En ese momento se encontraba durmiendo plácidamente en el sofá cuando es despertado por una llamada que resulta ser de Jaime González (Julián López), que aquí dice ser su jefe (aunque, cuando lo menciona, Juan le aclara que “técnicamente no es su jefe”). Antes de que éste descubra que se ha dormido, utiliza su supervelocidad para llegar justo antes de que se presente frente a su mesa. Ahí le comenta que ha contratado a una nueva empleada, a la que ha contratado para tratar de ligar con ella. Inicialmente, López rechaza el ofrecimiento de prepararle una fiesta de bienvenida, pero, al descubrir que esa recién llegada es Luisa Lanas (Alexandra Jiménez), a la que ve a través de la pared gracias a su supervista, cambia de opinión. En esta película ambos se conocían ya desde la universidad, y parece que ya había “química” entre ellos. De hecho, fue él quien le propuso la fiesta de bienvenida. Finalmente, fueron casi literalmente cuatro gatos, pues aparte de ellos tres, Jaime sólo pudo exigir a dos empleados de la limpieza que se quedasen con ellos.

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Aburrida e incómoda por la actitud de Jaime, Luisa abandona la “fiesta” mientras López fabricaba hielo con el agua del grifo mediante su superaliento en otra habitación, para su decepción cuando se enteró. Poco después se encuentran en la estación de metro, pero en andenes opuestos. Con escaso disimulo, López llega a su vagón gracias a su supervelocidad, y terminan quedando para ese momento. Una cita que no fue muy bien, pues acaba teniendo problemas con unos gamberros, los cuales tumban a López haciendo que su propio café se le derrame sobre la camisa (sí, habéis leído bien: ¡¡unos vulgares gamberros tumban a Superlópez, y con un solo dedo!!).

[Critique] Superlópez (2018)
A partir de aquí, será interpretado por Dani Rovira.

Mientras esperaba al metro cabizbajo y con la mancha del café en la ropa, ve cómo uno pasa a toda velocidad totalmente fuera de control. En ese momento, rompiendo con las recomendaciones de su padre de mantener un perfil bajo en todo momento, decide “dar el paso”, como indicaba un cartel publicitario que frente a él, persiguiéndolo con su supervelocidad para intentar detenerlo. Viéndose incapaz de hacerlo sin más, llega al final de trayecto (la vía terminaba y les esperaba una colisión segura) para, con su supervelocidad, crear una barrera elástica con el conducto flexible del extintor. Se preparó para hacer uso de toda su fuerza, pero esa modesta barrera fue suficiente para repelerlo (!). Siendo el centro de atención de todos los presentes, abandona la estación a toda prisa, sin ser consciente de que una cámara le vigilaba atentamente. Al otro lado se encontraban los clónicos esbirros de Agate (Maribel Berdú), la cual había crecido en Estados Unidos para convertirse en la dueña de Chit Technologies. Ésta, que durante todos esos años no había cejado en su empeño de localizarle algún día, no tarda en ponerse manos a la obra…

Como ya comenté en su momento, me parece una película mediocre y una peor adaptación. En honor a la verdad, no puedo decir que haya sido extremadamente aburrida, pero sí algo monótona, una sensación que se iba acrecentando cuanto más avanzaba la película. Por ello, se me hizo un poco larga, aunque las he visto peores. Parte de la culpa la achaco a malas decisiones de guion. Y es ahí donde entra en juego una de las cosas que más me molesta, no ya de esta adaptación, sino de todas en general: aquellos elementos del guion que ni funcionan en el desarrollo de la acción ni respetan la esencia de la obra en la que se basan. Porque yo entiendo que una adaptación cinematográfica no pueda seguir al dedillo todo lo que plantea aquélla, ya sea un cómic, una novela o un videojuego. Son formatos muy distintos y lo que funciona en uno no tiene por qué hacerlo en otro. Pero la cosa cambia si las licencias no aportan nada y restan coherencia a lo que estamos viendo.

[Critique] Superlópez (2018)
No te preocupes, Juan, ni lo llegarás a tocar.

Un ejemplo de licencia que en sí no tiene por qué ser mala es el cambio que hicieron en el trasfondo que rodea al nacimiento de Superlópez (quienes hayan leído el artículo sobre el superhéroe de Jan verán las diferencias entre ambos enfoques, en el cómic parece presuponerse que los habitantes de Chitón son más fuertes que los terrícolas per se, y llega a la Tierra simplemente porque es un travieso incorregible). De hecho, me parece un planteamiento sugerente para una película de superhéroes. Desgraciadamente, patinan en varios puntos. Voy a hacer un listado sólo con lo que me viene a la mente a bote pronto y por orden de aparición.

  • Su padre le aconsejó que pase desapercibido, pero le vemos usar sus poderes constantemente, de forma no demasiado discreta, que digamos.
  • La forma en la que los adolescentes gamberros hacen caer al suelo a López (por mucho que hayan utilizado una argucia para hacerle tropezar) es poco creíble.
  • La estrategia para frenar el tren carece de sentido, ya que ¡no lo frena! ¡Se limita a hacerle cambiar de dirección! ¿Qué pasará cuando llegue al final de trayecto del lado opuesto de la línea? ¿Ningún guionista ha pensado en ello? ¿Tan poco confiaban en la fuerza de Superlópez que creen que un simple conducto de extintor enrollado podría contrarrestar por sí solo (¡por sí solo!) el desplazamiento de un tren a tal velocidad?
  • Más adelante, los esbirros de Ágata sugieren que eran accidentes aleatorios para provocar a Superlópez, lo cual es absurdo.
  • Una vez que ya tiene el traje superheroico, pierde mucho tiempo intentando sacarlo de la hoguera (había renunciado a ser un superhéroe, pero cambió de opinión en ese momento) y, tras conseguirlo, intentado ponérselo mientras el robot gigante se aproxima hacia él. ¿Qué sentido tiene hacerlo, cuando todos los allí presentes conocen su identidad secreta (estaba en casa de sus padres, en medio del campo), incluidos Luisa y Jaime?
[Critique] Superlópez (2018)
Que Superlópez le cuente a Luisa la verdad de su identidad secreta (y se cambie delante de todo le mundo) es algo que jamás haría en los tebeos de Jan.

De entre todas las licencias, hay una que me molesta especialmente, y es, precisamente, el hecho de que Jaime y, sobre todo, Luisa conozcan su identidad secreta. Lo hilarante del hecho de que la novia de Juan odie a Superlópez y se pasen el tiempo discutiendo se pierde por completo aquí, y el detalle de que nadie le reconozca con el traje puesto es una incoherencia, sí, pero podrían haberla explotado humorísticamente de algún modo. En esta película a lo máximo que llega es a mostrar incredulidad cuando sale en las noticias que un desconocido ha usado sus superpoderes para evitar una tragedia en el Metro (una reacción que, en realidad, es lo más normal del mundo) y decir que a un superhéroe no le pega ser español. Únicamente le llama “medianía” como forma de (no)animarle para que se recupere de su crisis y use sus poderes para salvarles. Aunque casi peor me parece el hecho de que el jefe de Superlópez no aparezca por ningún lado.

De todos modos, hay detalles que sí me han gustado. En concreto, cuando descubre por accidente que puede volar haciendo el gesto de los cuernos, lo cual da una explicación a por qué vuela con esa pose. Cierto es que resulta poco creíble que en toda su vida lo haya descubierto, al tratarse de un gesto de lo más normal. Quizás debería haber desencadenado ese poder realizando ese gesto con las dos manos. También me parece un acierto el diseño del aspirador electrónico reconvertido en máquina asesina y el robot, muy al estilo de los cómics, y resulta gracioso el cameo de los Petisos Carambanales en forma de muñecos. Lo mismo cabe decir de su habitual lapsus a la hora de pedir un café con leche y un croissant en la ventanilla de Metro, o el detalle de que de bebé tuviese bigote. Con todo, no me parece suficiente como para compensar todo aquello que me desagrada.

[Critique] Superlópez (2018)
No está mal que den una explicación a la razón de por qué vuela con el gesto de los cuernos.

Con respecto al final, me suscita sentimientos encontrados. En un primer momento me alegró ver a Tchupón (Berto Romero), el Señor de los Chupetes, que casualmente reseñé antes de ver la película. Pero, al margen de la elección del actor (no me pega nada ver al temible Tchupón interpretado por Berto Romero. Pero nada en absoluto), la forma en la que desaparece, pese a que puede intrigar a los espectadores no lectores, es un contrasentido. El Chupete Único te hace desaparecer, pero no te volatiliza. Tampoco te mantienes invisible si te lo quitas. En tal caso, ¿por qué tras llevarse el chupete a la boca, cae al suelo, sin que quede rastro de su portador? ¿Cómo dejar abierta una secuela con semejante puesta en escena?

En resumidas cuentas, estamos ante una adaptación pobre y una película normalita con decisiones de guion cuestionables. Una “medianía”, como diría Luisa Lanas. Hay películas peores, y ésta más o menos se deja ver, cierto, pero si eres fan de Superlópez es probable que salgas decepcionado. También si esperas una comedia verdaderamente graciosa (para mí, salvo alguna honrosa excepción, es un quiero y no puedo en esa materia) o una buena película de acción. Si te decides a verla, recomiendo hacerlo con bajas expectativas. Sólo así es posible que la disfrutes algo.

[Critique] Superlópez (2018)
Agatha (Maribel Berdú) es la supervillana de la película.

Jan dijo que esta película apenas ayudó a levantar las ventas de su serie de tebeos. Francamente, no me extraña. No puede esperarse otra cosa de un producto que ofrece una imagen distorsionada del cómic y en un formato que simplemente no encaja, por mucho que se empeñen con infinidad de películas rancias de acción real que parecen destinadas a un público que nada tiene que ver con el que van dirigidos (y, sobre todo, pretenden ir dirigidos) los tebeos. La animación es la mejor vía para este tipo de productos, pero parece que es algo de lo que huyen como de la peste.

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