[Thème du mois] Ces merveilleuses années (partie 1)

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Temps de lecture : 15 minutes

Comme nos abonnés les plus fidèles le savent déjà, chez Combogamer, nous avons voulu nous adapter à l'époque actuelle, c'est pourquoi activité continue sur les réseaux sociaux avec un contenu bref, direct et régulier, pour lequel nous publions entrées quotidiennes dans les médias que nous utilisons le plus. Parfois, ils forment différentes parties d'un ouvrage plus vaste (celui qui a donné naissance aux articles de Xénolame 2 soit La liaison d'Isaac Rebirth, par exemple), tandis que d'autres ont un fil conducteur basé sur un sujet préféré par tel ou tel éditeur (les multiples entrées de Carlos liées à HARCELEUR, sans aller plus loin). Mais nous voulions aller un peu plus loin et inclure un élément de coordination plus avancé au niveau thématique entre éditeurs, et ce faisant nous aident à trouver l'inspiration, en même temps que, en retour avec le web, nous les compilons dans un article commun.

Et c'est comme ça que celui-ci est né nouvelle section Thème du mois, qui, comme on peut le voir, rappelle la tradition la plus authentique du Combogamer original en matière d'objets collectifs. Une rubrique que l'on inaugure avec un sujet pas excessivement original, mais qui donne beaucoup de jeu : le nostalgie pour les temps passés, avec certains éléments de la culture pop comme catalyseur. Nous espérons que vous l'apprécierez.

The Brave Toaster (1987), un petit morceau de mon enfance

Par alf

Tous "millénaire" digne de ce nom a grandi avec les grands classiques de l'animation de disney, et mon cas ne fait pas exception. Ce qui est peut-être plus curieux, c'est que le film qui m'a laissé une marque indélébile, Celle qui est restée le plus gravée dans ma mémoire et dont je me souviens le plus tendrement est une inconnue comparée à ces grandes productions.. De plus, cela n'est même pas réalisé directement par Disney, mais plutôt délégué à Photos de Hypérion, et cela se voit certainement (à mon avis, pour le mieux). je fais référence à Le grille-pain courageux.

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La vérité est que j'ai entendu parler de ce film grâce à sa suite, lorsque je l'ai vu annoncé dans un emballage avec un autre film, et cela m'a rendu curieux de voir le premier. Je l'ai trouvé dans un vidéoclub près de l'ancienne maison de ma tante et j'étais tellement fasciné qu'ils me l'ont acheté peu de temps après (et il est toujours là). Bref, j'ai trouvé ça merveilleux. Les conflits entre les personnages, aux personnalités assez disparates, étaient une constante, et la notion de mort, même si elle n'était pas étrangère aux œuvres de l'époque, comme le montre A la recherche de la Vallée Enchantée soit Le Roi Lion, mais ici c'était beaucoup plus récurrent. En fait, le film lui-même est imprégné d'un fond existentialiste et de certains éléments moroses, qui, associé à une bande-son onirique et évocatrice, m'a captivé. D’ailleurs, j’ai encore aujourd’hui ses petites chansons en tête.

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Je termine par la remarque que constitue un précédent pour histoire de jouets, non seulement parce qu'il met en vedette des objets inanimés (Toaster elle-même, Lampy, Manty, Kirby - un aspirateur grincheux, pas la boule rose de Nintendo - et Radio) et a des éléments d'intrigue communs, mais parce que personas que integrarían el equipo de Pixar o de la propia histoire de jouets, como John Lasseter, eran parte del proyecto. De hecho, hubiese tenido elementos de animación por ordenador si los de Disney no bubiesen sido tan tacaños dotándoles con los recursos justos.

N'importe quel moment dans le passé était mieux... Si c'est les années 80-90

Par Serenion

Hoy, querido lector, tito Serenion te compadece. Te compadezco si no naciste en la mejor época, entre los maravillosos 80 y 90. Te compadezco si no tuviste esa Telefunken con acabados en madera, si no intentaste meter ese sándwich de Nocilla en el vídeo, si no soplaste el cartucho de Arkanoid o si tu hermano no intento hacer inalámbrico el mando de Atari 2600 con unas tijeras.

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Porque mi generación es como un recopilatorio de cosas maravillosas. Como ese cassette en el que aunabas The Stranglers con Marillion. Nosotros vimos nacer a Sonic, Bon Jovi nos cantó al oído Livin’ on a Prayer, vimos a Íñigo Montoya vengar a su padre, volamos a lomos de Fujur, fuimos soldados en la guerra de consolas, nos comimos mil flashes en verano, pasamos de cartucho a CD, buscamos la verdad ahí fuera junto a Mulder y nos dejamos los ojos los viernes noches viendo Canal+. Bollicaos, tigretones, bonys y panteras rosas. Jurassic Park. Magia pura.

Por todo esto y una infinidad de cosas más te compadezco. Porque si no viviste esto, te has perdido un mundo más original, más auténtico. Un mundo mejor, mucho mejor. Cómo lo echo de menos.

Oui, il y avait une poupée du méchant Doctor Gang

Par alf

Muchos de los que rondamos la treintena (como mínimo) hemos crecido con la serie de El Inspector Gadget, un detective que en teoría lo tenía todo para ser un intrépido agente capaz de resolver cualquier caso sin despeinarse, pues era una especie de ciborg que contaba con múltiples mecanismos o gadgets para sortear toda dificultad. Digo “en teoría”, porque en realidad su carácter ingenuo y despistado le hacía un completo incompetente, y tenían que ser su sobrina Sophie y su perro Sultán los que le sacasen las castañas del fuego.

El villano al que ha de enfrentarse en cada episodio es el malvado Doctor Gang (Doctor Claw en el original), un misterioso personaje del que sólo se muestra su guantelete metálico con pinchos. Esto hacía que cada cual se lo imaginase a su manera, y es fácil suponer que esa era la idea de los creadores, que no contase con un diseño definido. Con todo, sí que existen, como mínimo, un par de ejemplos donde este supervillano aparece de cuerpo entero y a cara descubierta: El muñeco oficial de la serie y el juego de SNES. Al ser de dos compañías distintas, es lógico pensar que era la que tenían en mente los creadores de la serie. En una genialidad de los encargados del márketing, nos encontramos con que su rostro aparece tapado en la caja, y sólo abriéndola sería posible verlo.

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En el artículo redactado por el compañero Martín a finales de 2018 sobre curiosidades de figuras de series ochenteras podréis ver la cara del misterioso Doctor Gang si así lo deseáis (la foto está oculta en spoiler) así como conocer más curiosidades de merchandising de otras series. Yo, personalmente, prefiero que siga dentro del terreno de mi imaginación.

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Los Serrano y las noches de palomitas

Por Paqui

Los Serranoesa serie de la que todo el mundo se acuerda y que nos ha marcado a muchos. Ubicada en el barrio de Santa Justa, Madrid, trata de la vida de la familia Serrano, donde el cabeza de familia, Diego, y su hermano Santi regenta una taberna. Diego se emparejará con Lucíauniendo a sus tres hijos con las dos hijas de ella en la misma casa.

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Esa serie se reparte en 8 temporadas con casi cerca de 150 capítulos. Todos nos acordamos de Eva, Marcos, Curro, Tete y Guille. De esa relación medio imposible de Eva con Marcos, de la canción que este le dedicó a ella y miles de momentos más sin dejar atrás la escobilla con la que Diego regañaba a su hijo Guille…

Qué época esa, en la que querías «trasnochar», sí, digo trasnochar por que en esa época yo tenía que luchar contra mi sueño y pocas broncas me llevaba para que me acostara, que al día siguiente había cole… Qué tiempos, que noches en familias entre risas y palomitas, ese recuerdo me sabe a felicidad.

Super Mario Terre y el equívoco con el país de Daisy

Par alf

Super Mario Terre representó para mí todo un hito en lo referente a mi faceta como nintendero. Como me pasó con Le grille-pain courageux, lo conocí a través de su secuela, a la que jugué en casa de un amigo (y me vició tanto que me extralimité, debo reconocerlo), y, al igual que en aquella ocasión, sentí curiosidad por probar el original. No voy a ahondar en detalles porque tengo sendos análisis de ambos juegos que algún día reflotaré en Comboarchivo, pero la primera impresión fue bastante negativa. Gráficos mucho más burdos que el 2 (el cual era un portento para la consola de bolsillo), no poder volver sobre tus pasos, tener que empezar de cero si llegabas a la pantalla de Game Over o apagabas la consola… Pero, en cualquier caso, con los años lo aprecié por lo que es, un Mario con características únicas. Además, fue el juego que acompañó la compra de mi Game Boy Pocket, la primera de una larga lista de consolas de Nintendo que me acompañaron hasta hoy.

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Pero os voy a contar una curiosidad: toda la vida he estado equivocado con el nombre del reino donde tiene lugar el juego. En ese ritual que me parecía tan mágico como era leer el manual del juego (que completaba aquello que el juego no era capaz de transmitir por sus limitaciones técnicas), creí saber, disléxico de mí, que el país se llamaba Sasaraland. Así lo puse en todos y cada uno de los análisis que publiqué en diferentes medios. Pero no. Gracias a la bofetada de nostalgia que me propinó el vídeo de Terminalmontage sobre el Emisario Subespacial, donde aparece fugazmente dicho reino, me di cuenta que era SARASALAND, nombre que (al margen del chiste malo al que se presta en castellano) desde luego resulta más pronunciable.

Comment j'ai rencontré ton… je dis… Mortadelo et Filemón

Par alf

Por lo que a mí respecta, el Tema del Mes (la nostalgia) quedaría incompleto si no escribiese sobre Mortadelo y Filemón. Esta saga de tebeos del maestro Francisco Ibáñez ocupó un lugar en primera fila entre mis intereses destacados en mi infancia. Mi afición por las andanzas de los detectives de la TIA comenzó durante los primeros cursos de Primaria. En una hora libre de clases, la profesora proyectó El Armario del Tiempo, el último de los Festivales de Estudios Vara que ya mencioné en más de una ocasión en mis artículos (y cuyos VHS finalmente adquiriría años después). Creo que lo trajo un compañero. Es posible que ya lo conociese de antes, pero lo que es seguro es que ahí comenzó mi “flechazo”. No tardé en pedir mi primer cómic de la serie en el kiosco que había por entonces frente a mi colegio (que fue «Silencio, se rueda», que por entonces me pareció regulero, pues objetivamente era más adulto que la media, al ser una retrospectiva de la historia del cine). El primero de muchos más.

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El humor catastrófico y disparatado, la enorme cantidad de aventuras que protagonizaron, el amplio repertorio de disfraces de Mortadelo… Es difícil saber qué es lo que más me atraía de esta serie, pero el cóctel de todo lo mencionado hizo que acumulase decenas de volúmenes, sólo una pequeña parte de la colección completa del prolífico Ibáñez, puesto que me atenía a la voluntad de mis padres a la hora de comprármelos. Mi fijación por ellos en ese terreno legó al punto de que cuando decía que “me gustaban los cómics” en realidad me refería a Mortadelo y Filemón en, como mínimo, un 90%. Una pena, por otra parte, puesto que había otras colecciones muy interesantes, pero cuando me daba por algo no cambiaba demasiado el foco.

Maratón de Las Super Nenas después de los deberes

Por Paqui

Uno de esos dibujos que todas las niñas veíamos son Las Supernenastres niñas con súper poderes: Pétalo, Burbuja y Cactus que fueron creadas accidentalmente cuando el profesor Utonio intentaba crear a la niñita perfecta. Ahora ellas dedican su vida a combatir a las diversas amenazas que invaden la ciudad de Saltadilla (lugar ficticio), así como diversos villanos (algunos recurrentes como: Mojo JojoEl Peluditola Princesa Masplata, etc) que intentan apoderarse de ella. También llevan una vida normal como cualquier niño.

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Estos dibujos se estrenaron en el 98 en Cartoon Network, siendo de las series más famosas que tenían en la época.

Aún recuerdo cuando todas las mañanas mientras tomaba el Colacao, veía Las Supernenas y cuando volvía del cole, deseaba terminar corriendo los deberes para luego ver el maratón.

Mon premier PC ou quand l'avenir s'annonçait meilleur

Par Serenion

Mi primer pc fue un Pentium 1 que iba a 133ghz. Una carraca vieja que costó la friolera de 30.000 pesetas y que incluía nada más y nada menos que Windows 95. Pero eh, que venía con una Soundblaster 16 que hacía que se oyera de una forma que no había visto jamás.

Como todos los críos de mi tiempo, lo conseguimos con la excusa de la Enciclopedia Encarta. Daba igual que tuvieras ya tres enciclopedias más en casa y un atlas. Era digital y eso sonaba a futuro.

Por aquel entonces todos soñábamos con el futuro. Pero, oh querido lector, el futuro ya está aquí. Y es cuanto menos muy decepcionante. Sé lo que piensas, piensas que soy de esos carcas que opinan que cualquier tiempo pasado fue mejor. Pero ¿acaso me equivoco en este mundillo? Era un momento en el que no había internet en las casas. La información tardaba en llegar y se atesoraba como una alhaja que lleve en la familia 200 años. No había descarga digital, la distribución era muy inferior a la actual y el pc era mucho más complejo que una consola, por lo que los chavales que tenían uno tenían una especie de estatus superior entre los viciados de la época. La gente tenía la impresión de que mientras unos jugaban al Mario, al Sonic o al Final Fantasy ellos estaban en el Doom, el Lemmings o el Duke Nukem. Obviamente no era así, pero ¿no os molaba ser los que tenían un ordenador?

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Claro que si. Os encantaba. Mientras unos luchaban contra una bruja con un sable pistola vosotros combatíais contra la Reina de Espadas o el Carnicero. Os enfrentasteis a Sarevok, empuñasteis la BFG, construisteis ciudades y gritásteis a los infieles vuestro Wololo. Instalasteis en vuestro disco duro dos juegos y un salvapantallas molón y os creísteis dioses. Disfrutasteis de todos los juegos que regalaron en las ininteligibles revistas de informática de la época. Todos y cada uno, incluyendo el Rising Lands y el Capitalism Plus.

Así que no te sientas culpable si ese juego de 60 euros que la gente goza te sabe a cenizas. Vienes de una época muy distinta en la que se jugaba de otra manera. Y la echas de menos. Igual que yo.

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