Poster de Victor Crowley (Hatchet IV)

[HorrorScience] Victor Crowley (Hatchet IV): La cuarta entrega que llegó sin avisar

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Tiempo de lectura: 9 minutos
Victor Crowley (Hatchet IV)
Fecha de lanzamiento
22/08/2017
Direccion
Adam Green
Guion
Adam Green
Reparto
Kane Hodder, Parry Shen, Felissa Rose, Krystal Joy Brown, Katie Booth, Laura Ortiz

Cuando Adam Green decidió cerrar la trilogía de Hatchet con su tercera entrega en 2013, probablemente pensó que ya había dicho todo lo que tenía que decir sobre el asesino del pantano de Luisiana. Pero el cine de terror, y sobre todo el slasher de serie B, tiene esa extraña capacidad de resucitar cuando menos lo esperas. Y eso es exactamente lo que ocurrió con Victor Crowley, la cuarta película de la franquicia que nadie vio venir.

Rodada en secreto durante dos años y estrenada por sorpresa en el décimo aniversario de la primera Hatchet, la película llegó sin campaña de marketing, sin trailers masivos y sin que los fans tuvieran ni idea de que estaba en marcha. Green, que escribió y dirigió las dos primeras entregas y la tercera solo la escribió, volvió a ponerse tras la cámara para esta cuarta aventura. El resultado es una película que, como suele decirse, está hecha «por fans y para fans», pero que también deja ver las costuras de un presupuesto más ajustado y unas ideas que, en ocasiones, se quedan a medio camino.

Un avión, un pantano y un montón de mala suerte

La película nos sitúa diez años después de los eventos de la primera entrega. Andrew Yong (Parry Shen) es el único superviviente de la masacre del pantano de Honey Island y ha logrado convertir su trauma en un best seller. Pero la vida no le sonríe del todo: sigue siendo señalado como responsable de las más de cuarenta muertes que ocurrieron aquella noche, y aunque fue exonerado, la sombra de la duda siempre lo persigue.

Un día, su publicista Kathleen (Felissa Rose) le comunica que una cadena de televisión quiere hacerle una entrevista sobre la masacre. El problema es que insisten en que la grabación se haga en el propio pantano de Honey Island. Andrew, lógicamente, se niega en redondo. Pero Kathleen tiene un as en la manga: le ofrecen 600.000 dólares, y ella ha conseguido subir la oferta a un millón. El dinero puede con todo, y Andrew acepta.

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Así que Andrew, Kathleen y un equipo de producción capitaneado por Sabrina (Krystal Joy Brown), la ex mujer de Andrew, suben a un avión privado rumbo a Luisiana. Durante el vuelo, uno de los motores explota y el avión comienza a caer en picado. Parte del equipo muere en el impacto, y los supervivientes quedan atrapados en un fuselaje parcialmente sumergido en el pantano, con el agua subiendo lentamente.

Mientras tanto, en el pantano, un trío de jóvenes aspirantes a cineastas —Chloe (Katie Booth), su novio Alex y su amiga Rose (Laura Ortiz)— están preparando el tráiler de una película basada en la leyenda de Victor Crowley. Para documentarse, Rose busca en YouTube vídeos de gente intentando recitar el conjuro vudú que originalmente resucitó a Crowley. Y entonces ocurre la casualidad que lo cambia todo: el teléfono de Rose reproduce automáticamente un vídeo del Reverendo Zombie recitando el maldito conjuro. Victor Crowley vuelve a la vida.

Un slasher encerrado en un fuselaje

A partir de ahí, Victor Crowley se convierte en lo que los fans de la saga esperan: una masacre sangrienta, grotesca y, en ocasiones, absurdamente divertida. El problema es que gran parte de la acción transcurre dentro del fuselaje del avión accidentado. Esto tiene un doble filo: por un lado, crea una atmósfera claustrofóbica y de tensión constante; por otro, evidencia que el presupuesto no daba para rodar grandes escenas en el pantano, y que el decorado no siempre está a la altura.

Crowley, interpretado una vez más por el legendario Kane Hodder (el actor que puso rostro y cuerpo a Jason Voorhees en varias entregas de Viernes 13), aparece menos que en las entregas anteriores. Cuando lo hace, eso sí, es para repartir estopa con su característico estilo: hachazos, desmembramientos y muertes tan exageradas que rozan la parodia. Pero su presencia se siente más diluida, y el personaje pierde parte de la fuerza que tenía en las primeras películas.

Victor Crowley (Hatchet IV)

Humor, sangre y un guión que cojea

Lo que más divide a los espectadores de Victor Crowley es su tono. La película es, sin duda, la entrega más inclinada a la comedia de toda la saga. Los chistes son constantes, el humor es grosero y a veces infantil, y los personajes están tan exagerados que resulta difícil tomarse nada en serio. Eso puede ser un punto a favor si entras en el juego, o un lastre si esperabas algo más cercano al tono de las primeras entregas.

El guión, por su parte, ha recibido críticas mixtas. Hay quien lo tacha de «pobre» y «disparatado», mientras que otros defienden que es «inteligentemente escrito» y que la película es «una carta de amor a los fans del slasher». La verdad, como suele ocurrir, está en algún punto intermedio. La premisa es tan absurda como las anteriores —un asesino inmortal que resucita por un vídeo de YouTube—, pero la ejecución tiene altibajos. Hay momentos de auténtica tensión y otros en los que la película parece estar improvisando sobre la marcha.

El reparto: viejos conocidos y caras nuevas

Uno de los puntos fuertes de la película es su reparto. Parry Shen regresa como Andrew Yong, un papel que ya interpretó en la primera entrega (y en la que hacía de otro personaje completamente distinto). Su interpretación es sólida, y su personaje, a pesar de ser el «superviviente», no se convierte en un héroe de acción, sino en un tipo atrapado por su propio pasado.

Laura Ortiz como Rose es, para muchos, el corazón de la película. Su personaje es el más humano y el que aporta la dosis de empatía que falta en el resto del grupo. Felissa Rose (recordada por Sleepaway Camp) está deslumbrante como la publicista Kathleen, robando cada escena en la que aparece. Y Brian Quinn, uno de los Impractical Jokers, aporta su carisma habitual en un papel secundario.

Kane Hodder, con más de sesenta años a cuestas, sigue siendo un portento físico. Su Victor Crowley es tan imponente como siempre, aunque la película no le dé todo el protagonismo que merece.

Victor Crowley (Hatchet IV)

Conclusión: ¿un digno regreso o un paso en falso?

Victor Crowley es una película que divide. Para los fans incondicionales de la saga, es un regalo inesperado que mantiene el espíritu de la franquicia: sangre a borbotones, humor negro y un asesino imparable. Para quienes esperaban algo más, puede resultar una entrega menor, con un guión más flojo y un presupuesto más visible que en las anteriores.

A mí personalmente me parece una película honesta en lo que pretende ser. No engaña a nadie: es un slasher de serie B, hecho con cariño y con la intención de entretener a los fans. Pero también es cierto que la saga había alcanzado un cierto nivel de calidad en sus primeras entregas que aquí no se mantiene del todo. El cambio de escenario —del pantano al interior de un avión— resta variedad visual, y el humor, aunque en ocasiones funciona, otras veces se siente forzado.

Aun así, hay que reconocer el mérito de Adam Green por haber mantenido el secreto durante dos años y por haber regalado a los fans una película que nadie esperaba.

Seis curiosidades del pantano de Honey Island

  1. Estreno sorpresa en Hollywood: Los fans que acudieron a una proyección especial de la primera película se llevaron la sorpresa de sus vidas cuando Green apareció en el escenario y proyectó Victor Crowley sin previo aviso.
  2. La voz de Crowley es una mezcla: El rugido y los gruñidos del asesino del pantano son una combinación de la voz de Kane Hodder y la del propio Adam Green, mezcladas y procesadas para sonar más graves y bestiales.
  3. Un incendio forestal casi lo destruye todo: Antes de que comenzara el rodaje, un incendio forestal arrasó la zona donde se iba a filmar. El equipo tuvo que retrasar la producción y buscar localizaciones alternativas.
  4. La música es un homenaje a Wes Craven: La canción de los créditos, «Hatchet (The Ballad of Victor Crowley)», es un guiño a «Demon Bell (The Ballad of Horace Pinker)», el tema de Shocker (1989), una de las películas favoritas de Green.
  5. Green lo hizo por Wes Craven y George Romero: Tras la muerte de Wes Craven, Green estaba devastado. Fue George Romero quien lo animó a seguir haciendo películas de terror y a honrar el legado de Craven con su trabajo.
  6. Desnudez: Los momentos en los que Kristina muestra sus pechos y Linus expone sus genitales a Andrew durante la firma de la librería fueron alterados en todas las versiones digitales/en streaming de la película y las tomas fueron reencuadradas para no mostrar la desnudez. El director Adam Green ha expresado una severa decepción por esta decisión, ya que la desnudez masculina frontal completa se hizo como un guiño al subgénero slasher por tener siempre desnudez femenina gratuita. El corte teatral de la película y todos los medios físicos (Blu-Ray y DVD) tienen intacta la escena de la librería y se reproducen como pretendía el cineasta.

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