Póster de The Alters: Last Variable

[Análisis] The Alters: Last Variable convierte la obsesión de un científico en la mejor expansión del año

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Tiempo de lectura: 8 minutos
Portada de The Alters: Last Variable
Fecha de lanzamiento
13/07/2026
Desarrollador
11 Bit Studios
Género
¿Space Sim? ¿Survival? Qué se yo. Aventura. (Again xD)
Plataformas
PC, Xbox Series, PlayStation 5
Nuestra puntuación
8.5

Ya escribí bastante sobre lo mucho que The Alters me voló la cabeza el año pasado, así que no voy a repetir acá todo lo que dije en aquel análisis. Si no lo leíste, te recomiendo pasarte por ahí antes de seguir, porque Last Variable da por sentado que ya conocés la premisa base: Jan Dolski, sus clones hechos de Rapidium, y esa mezcla rarísima entre simulador de supervivencia y crisis existencial colectiva que terminó siendo, sin exagerar, uno de los mejores juegos que jugué en mucho tiempo. Lo que quiero contarte ahora es qué tan bien logra 11 Bit Studios expandir esa fórmula sin repetirla, porque Last Variable podría haber sido perfectamente «más de lo mismo» y, en cambio, terminó encontrando una angulación completamente distinta para la misma idea.

Un científico que muere para poder seguir investigando

Last Variable retoma uno de los finales posibles del juego base: aquel en el que Jan Científico decide no subir a la nave de rescate y quedarse en el planeta, obsesionado con entender el Oasis, esa zona verde y aparentemente viva que, contra toda lógica, sobrevive intacta a cada ciclo de calcinación solar que arrasa con el resto del terreno. El DLC arranca de una manera que me pareció particularmente inteligente: no empezamos con aquel Jan Científico original, sino con una nueva versión de él, creada por el propio Jan moribundo en sus últimos instantes de vida, usando la máquina de clonación una vez más para asegurarse de que la investigación continúe. Literalmente heredamos el proyecto de nuestra versión anterior, y buena parte del arranque consiste en revisar sus notas, sus pizarras llenas de teorías, y descubrir que gran parte de lo que asumía como cierto resultó estar completamente equivocado. Es un gancho narrativo simple pero efectivo, que además deja bastante claro el tono general de esta expansión: ya no se trata de escapar de nada, sino de sostener una obsesión durante el tiempo que haga falta.

Toda la acción transcurre en la zona final del juego base, ahora bastante transformada tras la actividad sísmica que sacudió el planeta, y con una base subterránea fija que reemplaza a la enorme base rodante del juego original. Esa base fija termina sintiéndose bastante más parecida a la de un XCOM que a la caminata constante contra el sol de The Alters, y ese cambio de estructura, lejos de sentirse como un recorte de presupuesto, funciona como una declaración clara de intenciones: acá no hay escape posible, solo hay que cavar cada vez más hondo.

The Alters: Last Variable

Sin cronómetro: el mayor cambio de fórmula de toda la expansión

Si tengo que señalar la decisión de diseño más audaz de Last Variable, es haber eliminado la presión constante del tiempo que definía al juego base (¡gracias!). En The Alters original, la amenaza del sol funcionaba casi como un cronómetro que nunca dejaba de correr, empujándote a tomar decisiones apuradas para no terminar calcinado. Acá, en cambio, la incorporación de una cámara de criosueño le da un giro completamente distinto a esa misma tensión: Jan Científico puede optar por dormir durante años enteros mientras el resto de sus Alters siguen trabajando, envejeciendo y viviendo sus propias vidas en tiempo real. Es un cambio que en la práctica se siente menos urgente momento a momento, pero que a cambio suma una capa de peso emocional distinta, porque cada vez que decidís saltarte unos años de sueño, estás decidiendo también cuántos años de vida real les vas a quitar a tus compañeros. La pregunta de fondo deja de ser «¿Voy a sobrevivir?» para convertirse en algo bastante más incómodo: «¿Tengo derecho a pedirles esto a otras versiones de mí mismo?».

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A esa reestructuración se suma el sistema de Terraformación, el gran agregado mecánico de esta expansión. Terraformar una zona hace que, al inicio del siguiente ciclo, aparezcan Muestras que se pueden canjear en el SAM por mejoras pasivas permanentes, lo que le da a la exploración un sentido de progreso mucho más tangible que en el juego base, donde buena parte de los recursos se sentían más consumibles que acumulativos. Combinado con nuevas cadenas de procesamiento y sistemas geotérmicos, Last Variable termina sintiéndose menos como «el mismo juego con más contenido» y más como una vuelta de tuerca genuina sobre la fórmula original, algo que no siempre logran las expansiones de este tamaño.

Cuatro Jans, cuatro ciencias, ninguna respuesta fácil

En lugar del abanico enorme de Alters con vidas completamente distintas que teníamos en el juego base, acá el elenco se reduce a cuatro variantes específicas: Jan Geólogo, Jan Biólogo, Jan Químico y Jan Físico, cada uno especializado en un área de investigación puntual y con su propia mirada sobre qué hacer con el Oasis y hasta dónde vale la pena llegar para entenderlo. No tienen el sistema de «lecciones aprendidas» que sí tenían los Alters del juego original, pero a cambio cada uno arrastra su propia línea de misiones personales, y la forma en que sus personalidades chocan entre sí, sobre todo cuando hay que decidir cuánto sacrificar en nombre de la ciencia, termina generando algunas de las conversaciones más tensas de toda la expansión. Alex Jordan, que pone la voz a todos y cada uno de los Jans, vuelve a hacer un trabajo notable diferenciando a cada variante sin que ninguna termine sonando intercambiable con las demás, algo nada fácil considerando que técnicamente está interpretando a la misma persona cuatro veces.

Si tengo que ponerle un pero a este elenco reducido, es que en algunos tramos sentí que las cuatro versiones terminaban funcionando más como si fueran distintos departamentos de un mismo proyecto de investigación que como cuatro vidas completamente separadas, esa sensación tan potente que sí lograba el juego base con Alters de profesiones absolutamente opuestas entre sí, como el Soldado o el Chef. Acá, al estar todos anclados a distintas ramas de la ciencia, el contraste entre personalidades se siente un poco más sutil, aunque nunca deja de estar presente.

The Alters: Last Variable

Una obsesión que a veces se estira de más

En términos generales, Last Variable me pareció una expansión sólida y con una identidad propia bien definida, aunque no está exenta de fricciones. Las casi veinte horas que dura de punta a punta se sienten, en algunos tramos del tercio final, un poco más repetitivas de lo que a mí me hubiera gustado, con ciclos de exploración y gestión que empiezan a sentirse conocidos antes de que la historia termine de cerrar sus principales interrogantes sobre el Oasis. También noté algún que otro problema técnico puntual, como cámaras interiores que no siempre acompañan bien los espacios más reducidos de la nueva base subterránea, algo que en el juego original rara vez llegaba a notarse.

Aun con esos peros, Last Variable logra algo que pocas expansiones se proponen siquiera: cambiar el eje emocional completo de la historia sin traicionar lo que hacía especial al juego original. Si The Alters hablaba sobre la urgencia de escapar y sobre todos los caminos que uno no eligió, Last Variable habla sobre la obsesión, el deber y esa terquedad tan humana de seguir investigando incluso cuando ya no queda ningún motivo práctico para hacerlo. Para quien terminó el juego base y se quedó con ganas de más tiempo en ese planeta -y, sobre todo, con ganas de más tiempo con Jan y sus versiones-, Last Variable es de esas expansiones que justifican sobradamente la vuelta.

Póster de The Alters: Last Variable
[Análisis] The Alters: Last Variable convierte la obsesión de un científico en la mejor expansión del año
🥳 Lo mejor
Está muy bien que se hayan arriesgado con mejoras y cambios en el gameplay, ahora tiene más dinamismo
La estética y calidad gráfica siguen siendo top
El doblaje
😕 A mejorar
El último tercio del juego puede empezar a sentirse algo repetitivo
8.5

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