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Hay premisas de terror que funcionan casi por pura genialidad conceptual, y una carretera que jamás termina es, sin dudas, una de ellas. It Ends, el debut como director de Alexander Ullom, toma esa idea tan simple y la convierte en el vehículo perfecto para hablar de algo bastante más terrenal: la angustia de terminar la universidad sin tener ni la menor idea de qué hacer con el resto de la vida. Estrenada primero en el Festival de SXSW en marzo de 2025, distribuida brevemente a través de la flamante Letterboxd Video Store, y finalmente adquirida por Neon para su estreno en cines en agosto de este año, la película llega con un recorrido bastante particular a sus espaldas, y una recepción todavía más particular una vez que el público general pudo verla.
Una salida nocturna que se convierte en un laberinto sin salida
La historia sigue a James, Day y Fisher, tres amigos recién graduados de la universidad, que son recogidos por Tyler, un viejo compañero al que no ven desde hace un año y que acaba de volver de su entrenamiento militar. La idea es simple: salir a buscar algo de comer de madrugada y disfrutar de una última noche juntos antes de que sus caminos se separen definitivamente. En el trayecto por un camino boscoso, Tyler cree que se pasó un desvío e intenta dar la vuelta, pero un muro compacto de árboles le bloquea el paso. Al bajar a investigar, una horda de personas aterrorizadas emerge del bosque y rodea el auto, y cuando finalmente logran escapar, Fisher aparece con heridas de garras en el brazo que, misteriosamente, empiezan a sanar solas.
A partir de ahí, el grupo descubre que quedaron atrapados en un camino que literalmente no tiene fin: el tanque de combustible nunca baja, nadie siente hambre ni cansancio real por más horas que pasen manejando por turnos, y cada vez que se detienen, tienen apenas noventa segundos antes de que otra horda de gente desesperada ataque el auto. Ullom construye ese mundo con una lógica interna muy particular, mezclando el absurdo con la angustia genuina, y usando esa amenaza física constante casi como telón de fondo para el verdadero conflicto de la película: cómo reacciona cada uno de los cuatro frente a una situación que no tiene reglas claras ni ninguna garantía de solución.
Cuatro maneras distintas de quebrarse frente a lo desconocido
En It Ends cada personaje termina funcionando como una respuesta emocional distinta frente al mismo problema. Tyler, el primero en ceder, decide directamente quedarse en el bosque antes que seguir enfrentando un camino sin certezas, una decisión que marca el tono de todo lo que viene después. Fisher lidia con ataques de pánico y prefiere la distracción constante como mecanismo de defensa, mientras que Day, con un humor cortante que esconde bastante más dolor del que deja ver al principio, en algún momento termina confesando un intento de suicidio propio antes de llegar a su propio punto de quiebre. James, por su parte, es descrito como alguien que reprime todo lo que siente, negándose a participar de los rituales grupales de descarga emocional que los demás van adoptando, y aferrándose obsesivamente a la idea de que el camino tiene que tener, necesariamente, un final lógico en algún punto.
Esa fractura progresiva del grupo, más que cualquier amenaza sobrenatural concreta, es el verdadero corazón de la película. El propio Ullom fue bastante directo respecto a qué quiso capturar con esta premisa: describió a esta generación como atrapada en un sistema nervioso hiperactivo, comparando la resignación de sus personajes con el mecanismo de scroll infinito de las redes sociales, esa sensación de estar simplemente sobreviviendo dentro de sistemas que no fueron pensados para cuidar a nadie en particular. No vamos a adelantar qué pasa finalmente con James ni cómo se resuelve, o no se resuelve, ese conflicto entre aceptar la incertidumbre y seguir buscando desesperadamente una salida, porque el tramo final de It Ends es, con diferencia, el más comentado y discutido de toda la película.

Una road movie existencial que dividió aguas de una manera poco habitual
Acá me parece importante detenerme, porque It Ends generó una de las brechas más marcadas que vi en bastante tiempo entre la recepción de la crítica especializada y la del público general. En Metacritic acumula un sólido 75 sobre 100 con reseñas mayormente favorables, y hay quienes la compararon con el cine conversacional de Richard Linklater trasladado al terror, elogiando lo naturales que se sienten los diálogos entre los cuatro protagonistas incluso en medio de semejante pesadilla. Del otro lado, el público fue bastante más duro: apenas 5,7 sobre 10 en IMDb y 3,3 sobre 5 en Letterboxd, con más de una reseña quejándose de que, pasada la mitad del metraje, tanto los personajes como quien está mirando terminan preguntándose lo mismo: ¿ya llegamos? Esa fatiga con el propio recurso central de la película, extendido durante buena parte de sus 89 minutos, es la crítica que más se repite entre quienes no conectaron con la propuesta.
Personalmente, entiendo perfectamente ambas posturas. It Ends tiene diálogos genuinamente bien escritos y una premisa conceptualmente sólida, con una lectura generacional que se siente sincera y no impostada. Pero también es cierto que el ritmo se resiente en su tramo medio, cuando la angustia existencial empieza a pesar más que la tensión real de la amenaza física, y ahí es donde la paciencia de cada espectador entra a jugar un papel decisivo en si la película termina funcionando o agotando. Para quien disfrute del terror más cerebral y esté dispuesto a que la angustia generacional pese más que los sustos, It Ends tiene bastante para ofrecer. Para quien busque un ritmo más constante, es entendible que el viaje se sienta, en algún punto, tan interminable como la propia carretera que le da título.
A mí me ha gustado, aunque no sé si la calificaría realmente como peli de terror. Es muy ambigua en cuanto a géneros, filosófica incluso.

Curiosidades
- It Ends tuvo su estreno mundial en el Festival de SXSW en marzo de 2025, más de un año antes de su estreno comercial.
- Antes de su llegada a salas, la película formó parte del lanzamiento de Letterboxd Video Store, una nueva función de alquiler digital de la plataforma dedicada a películas independientes sin distribución previa, donde estuvo disponible por tiempo limitado entre diciembre de 2025 y enero de 2026.
- Neon adquirió los derechos mundiales de la película apenas ocho días después de su estreno en esa plataforma digital, decidiendo apostar por un estreno en cines pese a que ya había circulado en alquiler.
- El propio director, Alexander Ullom, aparece en un breve cameo hacia el final de la película.
- Ullom escribió, dirigió y editó la película por su cuenta, marcando su debut absoluto como director de un largometraje.

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