Portada de Ashes of the Damned: The Forgotten Ward

[Análisis] Ashes of the Damned: The Forgotten Ward arranca con una idea genial y termina sin saber qué hacer con ella

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Tiempo de lectura: 6 minutos
Poster de Ashes of the Damned: The Forgotten Ward
Fecha de lanzamiento
19/08/2026
Desarrollador
Crimson Cloud Games
Género
Survival Horror
Plataformas
PC
Nuestra puntuación
6.5

Cuando un desarrollador solitario se anima a sacar adelante un proyecto entero en apenas un año, lo mínimo que uno puede hacer es sentarse a jugarlo con la mejor predisposición posible. Ashes of the Damned: The Forgotten Ward, obra de Crimson Cloud Games, llega con una premisa que engancha de entrada: un psiquiátrico abandonado cuyos pasillos se repiten en bucle, algo en la oscuridad que parece recordarte, y ni un arma para defenderte. El problema es que, a medida que uno avanza, esa promesa inicial empieza a mostrar más costuras de las que me hubiera gustado encontrar (y eso que soy muy permisivo con estas cosas).

Despertar sin nombre en un lugar que ya te conoce

La premisa nos pone en la piel de alguien que despierta solo dentro de una oficina oscura de un psiquiátrico abandonado, armado únicamente con una linterna. Muy pronto queda claro que no llegamos ahí por casualidad: el juego insiste, casi como un mantra, en que «no terminaste en el pabellón sin más, siempre estuviste destinado a volver», y esa idea de un vínculo personal y todavía sin explicar entre el protagonista y el lugar es, para mí, el gancho narrativo más fuerte de toda la propuesta. The Forgotten Ward se presenta además como el primer capítulo de una antología de terror psicológico planeada a cuatro entregas, cada una contando una historia distinta dentro del mismo universo encantado, algo ambicioso para tratarse del debut de un desarrollador en solitario.

El objetivo central es simple de explicar: recorrer el pabellón buscando los archivos de los antiguos pacientes, fotografías y pertenencias personales que van reconstruyendo, de a poco, la historia del lugar y la razón por la que se siente tan familiar. Hay diez perfiles de pacientes distintos para descubrir, entre ellos el de un tal Walter Cray, y cada uno de esos hallazgos suma una capa más a un misterio que gira en torno a la culpa, la memoria, y todo lo que uno preferiría dejar enterrado.

Sin combate, sin armas, y con unos anteojos como única herramienta real

En términos jugables, Ashes of the Damned apuesta directamente por la indefensión: no hay manera de plantarle cara a lo que sea que acecha en la oscuridad, y toda la tensión se construye a partir de la exploración y de saber cuándo esconderse o alejarse a tiempo. La mecánica distintiva del juego es la Visión Espiritual, que se activa al encontrar un extraño par de anteojos escondidos en algún rincón del pabellón: una vez que se consiguen, permiten revelar información espectral superpuesta al entorno, útil tanto para encontrar pistas ocultas como para resolver el único acertijo real que propone el juego, que consiste en reunir nueve fragmentos de papel repartidos por todo el hospital para reconstruir una fotografía dañada y así descifrar la combinación de una caja fuerte.

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Y ahí es exactamente donde empiezan los problemas. Encontrar esos anteojos implica recorrer el hospital entero, y en mi caso, como en el de bastante gente que ya lo jugó, terminaron escondidos en el rincón menos evidente de un placard, después de haber repasado cada rincón del mapa más de una vez. Lo que en el papel suena como una promesa de «puzles» termina siendo, en la práctica, un único acertijo de recolección estirado para ocupar la mayor parte de la duración del juego, algo que se siente bastante lejos de la variedad que uno esperaría después de leer la descripción en su página de Steam.

Una decisión de diseño que le juega en contra a todo lo demás

Si tengo que señalar el problema más grande de Ashes of the Damned, no es narrativo ni artístico, sino puramente de diseño: el juego no tiene ningún sistema de guardado, y está pensado para completarse de una sola sentada. En una experiencia de entre una hora y un par de horas de duración, esa decisión se siente innecesariamente castigadora, sobre todo considerando que gran parte de ese tiempo se va en buscar los mismos objetos por los mismos pasillos una y otra vez. No soy el único al que esto le generó bastante frustración: otros jugadores que se cruzaron con el juego terminaron directamente abandonando la partida antes de llegar al final, algo que en un juego tan corto y tan centrado en la atmósfera se siente como un tropiezo bastante evitable.

Es una lástima, porque el arranque realmente cumple lo que promete: la primera media hora, con esa oficina a oscuras, la linterna como única compañía, y la sensación constante de estar siendo observado, logra instalar un clima de tensión genuino. El problema es que ese clima se sostiene casi enteramente en lo atmosférico, con encuentros con las entidades sobrenaturales que se sienten más como avisos guionados que como una amenaza real y evolutiva, y sin nada más debajo de esa superficie que sostenga el resto de la experiencia una vez que el asombro inicial se disipa.

Una idea prometedora que necesita bastante más tiempo en el horno

Ashes of the Damned: The Forgotten Ward me deja con sensaciones encontradas. Como carta de presentación de un desarrollador solitario con apenas un año de trabajo encima, hay ideas genuinamente interesantes: la premisa del bucle, la Visión Espiritual y ese anclaje emocional en la culpa y la memoria tienen potencial de sobra para construir algo mucho más redondo. Pero tal como está hoy, con un único acertijo estirado artificialmente, sin sistema de guardado, y con encuentros de terror que se sienten más como interrupciones programadas que como una amenaza real, el resultado se parece más a una prueba de concepto sólida que a un juego terminado. Tengo bastante curiosidad por ver hacia dónde va el resto de esta antología, pero esta primera entrega en particular es difícil de recomendar sin las reservas correspondientes.

Portada de Ashes of the Damned: The Forgotten Ward
[Análisis] Ashes of the Damned: The Forgotten Ward arranca con una idea genial y termina sin saber qué hacer con ella
🥳 Lo mejor
El diseño artístico
El diseño narrativo
😕 A mejorar
Su gameplay, que parece más guionado que lbre
La falta de variedad en puzzles
La ausencia de un sistema de guardado (¿en serio?)
6.5
Normalito

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