Póster de Duskfade

[Análisis] Duskfade resucita la magia de los plataformas 3D de PS2, con acento español

Advertisement
Tiempo de lectura: 7 minutos
Portada de Duskfade
Fecha de lanzamiento
13/08/2026
Desarrollador
Weird Beluga
Género
Plataformas 3D
Plataformas
PC, PS5, Xbox Series, Switch 2
Nuestra puntuación
8.5

Hace bastante que no me sentaba a jugar un plataformas 3D que me recordara tanto a esa época dorada de PlayStation 2, cuando cada estudio parecía tener su propia mascota carismática lista para saltar, esquivar y resolver algún desastre cósmico con una sonrisa. Duskfade, la ópera prima del estudio español Weird Beluga, apuesta directamente a esa nostalgia, y lo hace con una sinceridad tan evidente que resulta imposible no dejarse llevar por ella, incluso en los tramos donde el juego todavía se está terminando de encontrar a sí mismo.

Un aprendiz de relojero contra una noche que no debería existir

Encarnamos a Zirian, un joven aprendiz de taller cuya vida cotidiana se desmorona cuando su hermana, Allira, queda atrapada en una realidad extraña conectada a una misteriosa Torre del Reloj. Esa torre, dominada por una entidad llamada Despair, sumió a todo el mundo en una noche eterna, y la única manera de rescatar a Allira es restaurar el tejido del tiempo y descubrir los secretos que dejaron los antiguos Maestros Relojeros. Acompañando a Zirian en todo momento está Cuco, su compañero mecánico, cuya relación con el protagonista funciona casi como un espejo directo del vínculo entre Jak y Daxter: comentarios sarcásticos, apoyo incondicional, y esa dinámica de dupla entrañable que tan bien le sentó a los plataformas de aquella generación.

Lo que más me gustó de la premisa es que, debajo de toda la fantasía clockpunk y los reinos coloridos, Duskfade se anima a tratar temas bastante más maduros de lo que su estética alegre podría sugerir a simple vista: el duelo, la pérdida, y ese tránsito incómodo hacia la madurez que implica enfrentarse a algo mucho más grande que uno mismo. Los enemigos que Zirian encuentra a lo largo del viaje no son simples obstáculos genéricos, sino que terminan funcionando como personificaciones de distintas dificultades emocionales, un recurso que el juego maneja con más delicadeza de la que uno esperaría en un principio.

Saltar, deslizarse y encadenar combos con una espada-reloj

En el plano jugable, Duskfade combina el ADN clásico del plataformas de acción tridimensional con un sistema de combate propio bastante resuelto. Zirian cuenta con el Minutero, una espada mecánica transformable con forma de manecilla de reloj, capaz de adaptarse a distintas situaciones de combate y de encadenar ataques mientras uno se desplaza entre plataformas móviles y desniveles. El repertorio de movimiento incluye saltos, deslizamientos y un gancho que permite cubrir grandes distancias o alcanzar puntos elevados, y la gracia está en ir combinando todas estas herramientas entre sí: un salto largo enlazado con un impulso de gancho, seguido de un planeo hacia la siguiente plataforma, genera ese tipo de secuencias fluidas que son la razón de ser de todo buen plataformas de este estilo.

Advertisement

Hay, además, un sistema de personalización que se agradece muchísimo: se puede modificar el aspecto del Minutero con distintos esquemas de color y descubrir en el taller de Cloudphaestus la posibilidad de darle la misma paleta que la Keyblade de Sora en Kingdom Hearts. Es de esos guiños que dejan bastante claro de dónde viene la inspiración del estudio, sin resultar nunca invasivo ni forzado. Si tengo que señalar un costado más flojo, es que el combate en sí, aunque cumple perfectamente su función, se siente en ciertos tramos algo tosco: el sistema de bloqueo de objetivo no siempre responde con la precisión que uno esperaría, y algunos enfrentamientos contra enemigos más rápidos terminan sintiéndose más torpes de lo que el resto del juego sugiere.

Cuatro reinos, un mundo de relojería y mucho por explorar

El diseño de niveles es, sin dudas, uno de los puntos más altos de Duskfade. Cada uno de los reinos moldeados por los Maestros Relojeros tiene una identidad visual y jugable bien diferenciada: bosques etéreos envueltos en niebla, reinos submarinos, dunas soleadas y cumbres nubladas, todos construidos con ese estilo caricaturesco y colorido tan característico del género. El juego no incluye minimapa, lo cual en un primer momento puede resultar desconcertante, pero termina siendo una decisión de diseño acertada: obliga a prestar atención real al entorno y a memorizar la geografía de cada reino, algo que refuerza esa sensación de exploración genuina que tenían los mejores exponentes del género en su momento.

La cantidad de secretos escondidos por cada escenario, sumado a un elenco de personajes secundarios bastante simpáticos, con un humor liviano cargado de referencias y guiños, hace que valga la pena desviarse del camino principal más de una vez. Es cierto que el arranque del juego tarda un poco más de lo ideal en encontrar su propio ritmo, y algunos tramos iniciales se sienten más lentos de lo que a mí me hubiera gustado, pero una vez que Duskfade termina de asentar sus mecánicas, ese ritmo mejora notablemente.

Un mundo clockpunk que suena tan bien como se ve

Otra vez uso ese término, sí. Pero, ¿qué es «clockpunk»? Según nos dice acertadamente Google: El clockpunk es un subgénero de la ficción especulativa y del retrofuturismo similar al steampunk, pero que imagina un mundo donde la tecnología avanzada se basa en complejos mecanismos de relojería, engranajes, resortes y la fuerza cinética, inspirándose fuertemente en el Renacimiento y la época barroca.

El apartado artístico y sonoro de Duskfade está a la altura de sus ambiciones. La estética clockpunk, con engranajes, torres de relojería y una paleta de colores vibrante que contrasta con la premisa de la noche eterna, le da al juego una identidad visual reconocible desde el primer minuto. La banda sonora acompaña ese tono con temas bastante logrados que varían según el reino que se está explorando, y el doblaje en inglés, con textos y subtítulos en castellano, mantiene un nivel de actuación sólido durante toda la aventura, algo que ayuda bastante a que los momentos más emotivos de la historia realmente aterricen.

Un homenaje sincero, con algunas cadenas todavía por romper

Duskfade es, en definitiva, el tipo de debut que se agradece encontrar dentro del panorama indie español: un plataformas de acción que entiende perfectamente qué hacía funcionar a sus referentes, y que se anima a rendirles homenaje sin caer en la simple copia. No todo es perfecto: el combate podría estar más pulido, el bloqueo de objetivo necesita ajustes, y el tramo inicial se toma más tiempo del necesario para arrancar del todo. Pero la cantidad de cariño puesto en cada rincón de sus reinos, sumada a una historia que se anima a hablar de duelo y crecimiento sin perder nunca su costado más divertido, hacen que Duskfade sea una de las gratas sorpresas del año para cualquiera que haya crecido con Jak and Daxter, Ratchet & Clank o Kingdom Hearts bajo el brazo.

Póster de Duskfade
[Análisis] Duskfade resucita la magia de los plataformas 3D de PS2, con acento español
🥳 Lo mejor
El cariño con el que se nota que está hecho, desprende conocimiento de plataformas clásicos a los que homenajea sin copiar
Su diseño visual y sonoro en general
El diseño de los niveles
😕 A mejorar
El sistema de combate a veces resulta un poco tosco
8.5
¡Muy bueno!

Advertisement