Poster de Moss: The Forgotten Relic

[Análisis] Moss: The Forgotten Relic le da a Quill una segunda vida fuera de la realidad virtual

Advertisement
Tiempo de lectura: 7 minutos
Portada de Moss: The Forgotten Relic
Fecha de lanzamiento
16/07/2026
Desarrollador
Polyarc
Género
Plataformas 3D
Plataformas
PlayStation 5, Xbox Series, PC, Switch y Swtich 2
Nuestra puntuación
9

Nunca tuve la oportunidad de jugar los Moss originales en su formato pensado desde el día uno, la realidad virtual, así que Moss: The Forgotten Relic era justo el tipo de oportunidad que estaba esperando: la posibilidad de conocer a Quill sin tener que comprarme un visor de RV. Polyarc, con Blackbird Interactive como colaborador en esta versión, reunió Moss, su secuela Moss: Book II y toda la expansión Twilight Garden en un solo paquete rediseñado para pantalla plana, y aunque el resultado no está exento de sacrificios, sigue siendo una de las aventuras más entrañables que jugué en lo que va del año.

Una ratoncita, un libro vivo, y vos como parte de la historia

La historia sigue a Quill, una joven ratona que encuentra una reliquia mágica capaz de conectarla con el Lector, un rol que en la ficción del juego cumple directamente el jugador. A partir de ese vínculo, Quill emprende un viaje para encontrar a su tío perdido y salvar su hogar de un mal mecánico que empujó a su pueblo al exilio, todo narrado con la calidez de un cuento de hadas clásico, página tras página de un libro que cobra vida frente a nuestros ojos. Lo que hace especial a esta relación entre Quill y el Lector es que nunca se siente unilateral: otros personajes del mundo llegan a dirigirse directamente a nosotros cuando Quill no está prestando atención, y hay pequeños gestos, como cuando ella se da vuelta para chocarnos los cinco después de resolver un acertijo particularmente difícil, que generan un vínculo genuino con un personaje que, en rigor, nunca dice una sola palabra.

Dos manos, dos roles: controlar a Quill y también el mundo que la rodea

El corazón jugable de Moss: The Forgotten Relic está en ese doble control tan particular: por un lado, manejamos directamente a Quill, haciéndola correr, saltar, trepar y combatir; por otro, controlamos al Lector como una presencia que puede tomar, mover y rotar elementos del escenario para ayudarla a avanzar. Cada nivel está construido como una serie de pequeñas habitaciones con forma de diorama, repletas de plataformas, acertijos ambientales y algún que otro enfrentamiento. El combate es bastante sencillo en sus términos generales, aunque Quill va sumando nuevas habilidades y ataques a distancia con el correr de la aventura, lo que le da algo más de variedad a medida que uno avanza. Donde el sistema realmente brilla es en los puzles: la sensación de estirar la mano hacia el mundo de Quill, empujar una pieza del escenario o sostener un mecanismo mientras ella hace su parte, sigue transmitiendo una sensación táctil genuina incluso jugando con un control convencional, algo que no esperaba que sobreviviera tan bien fuera de la realidad virtual.

Advertisement

El precio de dejar la VR atrás

Ahora bien, hay que ser honesto sobre lo que se pierde en esta transición, porque tanto Moss como su secuela fueron diseñados desde cero pensando en que uno literalmente compartía el espacio físico con Quill, mirándola desde donde uno quisiera y manipulando su mundo con el propio cuerpo. En esta versión de pantalla plana, esa libertad se reemplaza por una cámara en tercera persona con seguimiento automático, y aunque Polyarc hizo un trabajo notable adaptando el diseño original a este nuevo formato, en algunos tramos puntuales se nota que ciertos acertijos fueron pensados originalmente para que uno pudiera asomarse literalmente por encima o por detrás de un objeto, algo que ahora depende enteramente de que la cámara colabore. La manipulación de objetos con el stick derecho y el gatillo, que en VR era tan intuitiva como estirar la mano, acá exige un poco más de práctica, sobre todo en los tramos donde hay que sostener algo con el Lector mientras al mismo tiempo se controla a Quill con la otra mano.

Dicho todo esto, me parece que Moss: The Forgotten Relic logra algo bastante difícil: perder esa capa de inmediatez física sin que la experiencia deje de sentirse especial. La cercanía que uno construye con Quill no depende únicamente del gimmick de la realidad virtual, sino de lo bien escrita que está su historia y de lo mucho que se nota el cariño puesto en cada pequeño detalle de animación, así que aunque extrañe esa intimidad que describen quienes jugaron la versión original en VR, la versión de pantalla plana me pareció una introducción absolutamente digna a este mundo.

Un cuento con banda sonora de lujo y un diseño que sostiene dos juegos completos

En el plano artístico y sonoro, Moss: The Forgotten Relic no defrauda en absoluto. El diseño del reino en ruinas que Quill recorre, lentamente reclamado por la naturaleza, tiene una calidez visual que combina muy bien con el tono de cuento narrado que envuelve toda la aventura, reforzado por una banda sonora orquestal del reconocido compositor Jason Graves que acompaña cada tramo con la delicadeza justa. Esta edición suma además nuevas escenas cinemáticas hechas a mano y mejoras generales de rendimiento y visuales respecto a las versiones originales, y el hecho de que integre tanto el primer Moss como su secuela Book II, junto con la expansión Twilight Garden, en una sola experiencia continua, hace que valga muchísimo la pena para cualquiera que quiera vivir la historia completa de punta a punta sin interrupciones.

Una despedida (por ahora) que vale la pena conocer sin visor

Como alguien que llega por primera vez al mundo de Quill sin haber tenido nunca un visor de RV, puedo decir con tranquilidad que Moss: The Forgotten Relic cumple de sobra como puerta de entrada. Es cierto que en algunos tramos se nota que el diseño fue pensado originalmente para otro formato, y que la manipulación de objetos pierde algo de la precisión que debía tener en su versión original, pero la fuerza de la historia, el cariño puesto en la construcción de Quill como personaje, y esos pequeños momentos de conexión directa entre ella y el Lector terminan pesando muchísimo más que esas fricciones técnicas puntuales. Para quien, como yo, se quedó afuera de la ecuación de la realidad virtual todos estos años, Moss: The Forgotten Relic es una oportunidad más que bienvenida de finalmente conocer a esta ratoncita valiente, y termina la partida dejando ganas genuinas de que exista una tercera entrega.

Poster de Moss: The Forgotten Relic
[Análisis] Moss: The Forgotten Relic le da a Quill una segunda vida fuera de la realidad virtual
🥳 Lo mejor
Su estilo visual
La banda sonora
Ese aspecto tan cómplice de romper la cuarta pared y hacerte sentir parte presente de su mundo
😕 A mejorar
A veces se llega a notar que algunos puzzles estaban realmente hechos para poder "mirar" desde cualquier ángulo mediante realidad virtual, y la cámara no llega a ayudar como uno quisiera, aunque nunca llega a ser un problema
9
Excelente

Advertisement
0 0 votos
Nota de usuarios
Subscribirse
Notificarme de
guest
0 Comentarios
Más viejo
Más nuevo Más votado