How can there be two Unique Pacifiers?

[Review] The Lord of the Pacifiers

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Reading time: 14 minutes
Drawing
Jan
Script
Jan
Editorial
Editorial Bruguera (later Ediciones B)
Collection
Olé Superlópez
Number
5
Gender
adventures, humor
Year of publication
1980 (first edition)

The story of Superlopez It cannot be understood without the Bruguera publishing house. After his brief stint at the small publishing house Euredit, Jan rescued the character for the Spanish comic giant, who made his appearance in magazines such as the second era of Uncle Alive since 1974. The author was not at all satisfied with the constricted “brugueresque” style that was imposed there, and delegated the scripts to Conti (who called himself Pepe for the occasion) and Efepé. With the change of scenery that occurred at the end of the 70s in the publishing house, however, the series underwent such an evolution that would end up constituting the pinnacle of Bruguera comics in terms of script and graphics. What's more, his style ended up being so different that it is difficult for me to include it within that school. It is not in vain that Jan himself does not consider it that way either. In these matters, it is more similar to French and Belgian comics, where the cartoonish style and some touches of humor are not at odds with a more or less serious and mature plot and relative graphic complexity, such as SpirouIznogud either Papyrus, among others.

Thus, since take charge of his solo series starting from number 4 (The aliens), deployed some very elaborate scripts based on the documentation used, and which far exceeded the superheroic references of his time with Efepé. In Pandora's Box (Olé #8), combined science fiction with a torrent of mythological references from a multitude of religions. The great blockbuster (Olé #9) caricatures the cinematographic world in the most delirious, catastrophic and crazy humorous issue that I have read to date in that collection. The wonder of the robot (Olé #14) sublimely weaves together a multitude of philosophical quotes and concepts related to it. The ozone thieves (Olé #22) once again combines science fiction with other elements, in its case the contrast of a scenario similar to the discovery of America (there are references to it everywhere, starting with the discoverer of the Earth, Kon-Kolón) with a contemporary panorama whose results sometimes border on hilarity.

In this article I am going to review an adventure that is based on these multidisciplinary cultural references: The Lord of Pacifiers (Olé #5). There will be those who think that he could have selected a work that was based on Jan's documentary research. Also, with all the right in the world, it could be argued that his style is not yet completely mature, and that he had many resources and elements left to show. Even, conversely, it can be argued that, if he had wanted to represent the turning point with respect to Efepé's superheroic scripts, he could have selected The Aliens, instead of his second exponent. And I'm not hiding: all that is true, but this comic has great sentimental value for me, since it fascinated me as a child. That does not mean that, objectively, it has more than enough quality for this review to act as a catalyst for my second tribute to Jan's series.

The story begins with Juan Lopez walking down the street with an unfriendly face, heading with little conviction to a date at the movies with his girlfriend Luisa. Suddenly, is hit in the eye by a pacifier that had shot out of a baby's mouth. Trying to put it in his mouth, some cries lead him to discover his little owner. When he was about to return it to him, it was chased with bags by his grandmother, who believed he had knowingly stolen his pacifier. Immediately afterwards, an agent intercedes, but the only thing he achieves is causing quite a commotion. Taking advantage of the occasion, López he sneaks away to adopt the identity of Superlópez, although that does not prevent him from being chased by his grandmother again after picking up the same pacifier, which had fallen to the floor. It is at that moment when he makes an appearance a mysterious little man who makes him try a pacifier. Then, something strange happens. The old woman, bewildered, stops following him and returns the way she came. He had become invisible!

[Review] The Lord of the Pacifiers
The pacifier that the mysterious little man gives him makes him invisible.

This strange character, a short, bearded man with a big nose and wearing a hat (which hides his bald head), dark glasses and a trench coat, guides our hero to a basement while telling him the nature of the pacifier he has just given him and his role in the entire story. It is, nothing more and nothing less, the great Unique Pacifier, created by the sinister Tchupón. In addition to this, He also created six Black Pacifiers, con los que corrompió a sus seis servidores, los Chupópteros Negros. El influjo de los chupetes en la humanidad se fue acrecentando de generación en generación (aparece un flashback en el que, desde las cavernas, los bebés lloran más y más fuerte cuando le quitan su chupete). Esa sería también la raíz de tics compulsivos como morderse las uñas, chupar bolis o mascar chicle. No sólo eso, también la adicción al juego, al fútbol, a la tele… ¡Son la raíz de todos los vicios, una amenaza para la humanidad! Por eso le arrebató el gran Chupete Único a Tchupón, pero, sin su influencia, los Chupópteros Negros se independizaron de su amo y actuaron por su cuenta, no quedándole más remedio que acudir a Superlópez para que les haga frente.

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Éste, que no se cree una palabra y le toma por loco, le manda a paseo y vuelve volando a casa, sin ser consciente de que se lleva el chupete con él. Allí descubre que, en efecto, tiene poder de manipular su voluntad tentándole a llevárselo a la boca y de hacerle invisible. Además, le hace llorar como un bebé si alguien se lo saca, como pudo comprobar cuando Luisa (que fue a cantarle las cuarenta por dejarla plantada) le dio un bolsazo tras quitárselo al ver el chupete aparentemente flotando en el aire. Con ello, decide enfrentarse a los malvados chupópteros. Eso sí, después de la oficina. Lo que no sabía nuestro héroe es que el metro en el que viajaba estaba controlado por uno de los Chupópteros, y que le llevaba directo a su guarida. Tampoco que le seguía el mismo hombrecillo que le dio el Chupete Único, con una actitud no poco sospechosa…

[Review] The Lord of the Pacifiers
Un metro que se dirige a la guarida de uno de los Chupópteros Negros. Así da comienzo su aventura.

Cualquiera que conozca el universo de Tolkien habrá captado desde un primer momento las referencias a The Lord of the Rings. No hace falta ser un lince para ver los paralelismos entre el Anillo Único y el Chupete ídem, los nueve Jinetes Negros con los seis Chupópteros con sus respectivos chupetes y el Señor Oscuro Sauron y Tchupón. Cuando era niño, Peter Jackson todavía no había sacado su trilogía (y, por lo tanto, aún no era mainstream, reduciéndose su conocimiento y culto a unos pocos frikis), y tampoco había leído los libros, pero sí conocía la película de animación de 1978 dirigida por Ralph Bakshi, y me encantaba. Llegué a verla tantas veces en la cinta en la que la tenía grabada que terminé rompiéndola. Por lo tanto, el concepto de mezclar una parodia de superman con una de The Lord of the Rings me fascinaba. Eso sí, no esperéis más similitudes con el mundo de Tolkien. Al igual que pasa con superman, Jan va totalmente por libre en el desarrollo del mundo creado bajo su lápiz, y eso es parte de lo que hace tan especial a su obra.

La historieta se estructura en ocho capítulos de ocho páginas cada uno (salvo el último, que tiene seis), que es lo que ocupaba su espacio en las revistas de Bruguera (en su caso, en Mortadelo Especial) antes de su compilación en este volumen. En cada una de ellas, Superlópez habrá de vérselas con un Chupóptero Negro para arrebatarle su chupete (que no durará mucho en sus manos, pues el hombrecillo misterioso se lo robará a su vez). Tal y como se ve en el flashback, en un primer momento Jan no tiene una idea nítida del aspecto que tendrán los mismos, más allá de llevar una túnica larga con capucha que les cubre toda la cara y ser tan narigudos como su amo, pues no se parecen a los que finalmente veremos en acción contra nuestro héroe (¡y, además, aparecen siete!).

[Review] The Lord of the Pacifiers
Los Chupópteros del flashback eran diferentes… ¡Y siete!

Eso sí, una vez que entran en escena, vemos que ha sabido dotarles de características únicas a todos ellos. Varía la forma de su capuchón, el contorno de su nariz, su constitución física y, cómo no, su personalidad. A menudo presentan muletillas algo cargantes (por ejemplo, Chupadelpote no para de decir “qué aburrimiento” y, en contraposición, para Chupechín todo es “muy divertido”). Lo mismo cabe decir de sus bases. La mayoría están en ruinas subterráneas, pero otras se sitúan en complejos tecnológicos. A ninguno de ellos le faltan esbirros. En lugar de orcos, tienen tropas de pistoleros y espadachines de ratas y cerdos antropomorfos, descalzos y con túnica con capucha como ellos, además de armamento aparatoso y futurista y robots. Cuando era pequeño me fijaba en cada detalle del cómic, y no me costó mucho distinguir las variaciones de cada ejército. Por ejemplo, el del primer chupóptero es el único que tiene pájaros, cerdos con cuernos y perros (quizás porque aún no había consolidado la tipología de las huestes). Por otro lado, mientras que en unos predominan abrumadoramente los cerdos, en otro lo hacen las ratas. Incluso el uniforme varía, pues en algunos, en lugar de estar encapuchados, llevan cascos futuristas.

En lo que no caí en su momento, pero sí ahora mismo, como quien dice, es en el error de continuidad de la portada. Aparte de que El Señor de los Chupetes no luce su gran nariz (imposible no reparar en ello), vemos que apunta con su chupete a un Superlópez muy enfadado que se dispone a enfrentarse a él… con el suyo colgado al cuello. ¿Cómo es posible que haya dos Chupetes Únicos?

[Review] The Lord of the Pacifiers
How can there be two Unique Pacifiers?

Por lo demás, el estilo es lo que vemos a lo largo de toda la serie. Aventuras por doquier sazonadas con toques graciosos o simpáticos, llegando a romper la cuarta pared en alguna ocasión (como cuando, tras usar a una gran serpiente noqueada como cuerda, se dirige al lector diciendo “sí, ya sé que puedo volar y no necesito hacer esto, pero así la historieta es más entretenida”). Y, por supuesto, con un héroe haciendo gala de sus principales superpoderes como la supervelocidad (taladra a toda prisa un túnel sólo con su índice y anular antes de que Jan le añadiese la característica de volar haciendo el gesto de los cuernos) o el superaliento, y resistiendo todos los golpes que le propinan. Eso sí, viendo las estrellas en todo momento y con chichones, y pasando cada vez más hambre y fatiga. Como ya mencioné en conociendo a Superlópez, siendo humano hasta como superhéroe, en definitiva.

Por lo que respecta al grafismo, esta es la etapa del Juan López repeinado y chupatintas gafotas que tanto me gustaba (muchos de los números más antiguos los compraba adrede para ver el origen y la razón de su cambio de peinado), pese a que en este número no las lleve en ninguna viñeta. A nivel de técnica, vemos una vez más que lo caricaturesco no está reñido con el detallismo. Las viñetas de Jan están hechas para que el ojo vague por ellas en busca de detalles que haya pasado por alto en una primera lectura. Unos ojos dentro de una papelera, una manzana mordida junto a una calavera en el contexto de las catacumbas, un orinal tras una columna y, aunque aún no han hecho acto de aparición esas pequeñas criaturas narigudas que nadie parece ver (los Petisos Carambanales), sí aparecen insectos aquí y allá, como abejas o mariquitas. Eso sí, por lo que respecta a la labor de los coloristas, aún no es perfecta. Aunque en ediciones posteriores de este volumen dejaron de pintan con colores aleatorios viñetas enteras (algo que, por desgracia, no cambiaron en números anteriores), todavía hay colores extraños en algunos momentos.

[Review] The Lord of the Pacifiers
Una simpática ruptura de la cuarta pared para aclarar lo que muchos pensamos al ver esta escena.

Por cierto, a modo de curiosidad, descubrí recientemente que Tchupón reaparece en Viento en los dedos (Magos del Humor #203). Al menos, a juzgar por su aparición en una esquina en la portada (esta vez con nariz) y la mención en la sinopsis de la aparición de “un viejo y terrible enemigo”. Me hizo mucha ilusión, y espero leerlo más pronto que tarde.

En conclusión, puede que tras The Lord of Pacifiers no haya el trabajo ingente de documentación como ocurre en otras obras con un trasfondo más realista, pero sí vemos la imaginación y creatividad de Jan en toda su ebullición, con entornos fantásticos, inverosímiles e intrigantes y situaciones serias con un regusto surrealista o incluso un poco absurdo. Quizás por eso me gustaba tanto de pequeño, además de las mínimas referencias tolkienianas. Y es que, aunque algunos los consideraba disfrutables, había muchos detalles en la historia y los diálogos que se me escapaban, simple y llanamente porque aún carecía de la madurez necesaria para comprenderlos. Es una pena que luego me olvidase de él para centrarme en otros menesteres dentro y fuera del mundo del cómic. Recientemente los he redescubierto y su lectura me parece una delicia. Cierto es que las críticas de sus obras más recientes no son las mejores. Hay quien dice que su nivel bajó bastante con respecto a clásicos como The Lord of Pacifiers. Ahora bien, teniendo en cuenta que Jan es una persona que se mueve esencialmente por motivación y que estaba cada vez más desanimado por la bajada de las ventas de sus cómics, ¿qué fue antes, el huevo o la gallina?

[Review] The Lord of the Pacifiers
En este número hace uno de los usos más espectaculares de su supervelocidad.

Hoy el mundo es un poco más gris por el fin de la publicación de las aventuras de este mítico personaje que, con todo, quedará en los anales de la historia del cómic español.

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