Perhaps it is true that in the past the meadows held beautiful green waves swayed by warm breezes, and that the clouds contrasted perfectly against a clean, pure blue. That there were mystical beings called trees, forests, and that the ground was covered in colors of intoxicating perfume. But all that, if it ever existed, is just history.
The technological development of humanity and its implications continue to generate controversy. Modernity, the historical period in which we have lived, is a son or an outstanding disciple of the Enlightenment. If this ideological current is characterized by something, it is by its blind faith in the unlimited progress of humanity, with the lights of reason at the forefront illuminating the way. This enthusiasm continued to increase over time, especially from the 19th century onwards. Without a doubt, it was a key moment, the starting signal for a stage of technological development unparalleled in the history of our species. As it could not be otherwise, it was accompanied by a rich intellectual production that owed its raison d'être to this logic, whether political in nature - liberal and socialist productions, for example -, scientific - geological continuity, the theory of evolution, etc. - or any other. At the level of works of fiction, it is enough to take as a sample the works ofJules Verne, one of the authors best known to the general public, to realize to what extent the joy for the technological "triumph" of the West reached -From the Earth to the Moon (1865) is quite illustrative in that sense. The prevailing idea, which has reached the proportions of authentic dogma, consists of the presumption that technological development alone leads to the moral progress of society and its inhabitants.
![[Analysis] Solo: Cannibal World](https://combogamer.com/wp-content/uploads/2014/03/Solo-enfrentamiento.jpg)
However, from very early on, human beings have let their imagination fly, evoking possible unwanted effects of progress. It is very common to see human creation itself rebel against its direct or indirect creators, as seen in novels as far apart as Frankenstein either The modern Prometheus (1818) and 2001: a Space Odyssey (1968). These devices can even create a true regime of terror based on the exploitation or extermination of the same species that had created them, as we could see in sagas such as those of Terminator (1984) and Matrix (1999). It is not always necessary to resort to a cybernetic-based system when describing an oppressive future, but simply to imagine societies that take the most negative characteristics of reality to their paroxysm, by accentuating their antagonisms and social contradictions presented at different levels, and justifying or retracting the current system according to the author's ideology. This fact is seen in novels such as A happy world (1932) or The iron heel (1908), as well as in the German film Metropolis (1927), to give a few examples.
This type of especially unpleasant future is known as dystopian.. But reality itself speaks for itself. The rise of the military industry has caused terrible wars, such as the First and Second World Wars, and has given rise to a new paradigm of armed conflict, much more destructive and indiscriminate - the old Western Code of Chivalry or the Japanese Bushido has been left behind - even under the shadow of the total annihilation of civilization as we know it, as a consequence of a nuclear war. On the other hand, the demographic growth and unbridled consumption of our homonymous society is generating unsustainable environmental degradation in the long term, the effects of which we are only beginning to glimpse. Without a doubt these facts have deposited a well of fear in the collective unconscious, and has given rise to the creation of stories set in post-apocalyptic futures, being the Planet of the Apes (1968) one of the best known. This systemic collapse has even permeated children's films, as in Wall-E (2008) by Disney.
![[Analysis] Solo: Cannibal World](https://combogamer.com/wp-content/uploads/2014/03/Planeta-de-los-simios.jpg)
It is in this context where the approach of Solo: Cannibal World (2007) acquires its entire reason for being. This work, a comic coming from the mind of the pencil of Oscar Martin, takes some of the aforementioned elements and constitutes a recreation of the worst of all possible worlds, a post-apocalyptic universe emerged after a terrible nuclear war that has put all life on Earth in check. In similar terms, the concept of dystopia reaches its paroxysm. As we will see, to show us this nightmare reality, he will not hesitate to resort to a curious confluence of narrative and artistic elements that will give him a marked personality that will not leave anyone indifferent.
The world of Solo follows the evolutionary paradigm by natural selection, also called Darwinism, although it follows its most simplistic and recalcitrant approach, reducing everything to the mere struggle for existence, in a permanent "all against all", in eating or being eaten. All other mechanisms of nature are forgotten or reduced to the background. Its backdrop is an extreme environment with hardly any resources. Due to the extinction of plant life due to environmental degradation and the aforementioned nuclear holocaust, only carnivores or omnivores have been able to survive. While some chose to greatly develop their size and natural weapons, muchas se han visto obligadas a adquirir una inteligencia que se acerca a la del hombre -a pesar de que conserven muchos de sus rasgos conductuales primigenios- quizás para sacar el máximo partido de su entorno y desarrollar sociedades lo bastante cohesionadas y coordinadas como para preservar su futuro como especie. A este grupo es al que el autor denomina como Pensantes, que se contraponen a los Cachocarne -las descomunales y mortíferas bestias citadas en primer lugar- y a los Bichos. Pero un cambio tan radical hubiera sido materialmente imposible sin la “ayuda” de la radiactividad. Este elemento, tan recurrente en los cómics de mutantes y superhéroes, no falta en un planeta contaminado hasta los cimientos por décadas de vertidos tóxicos y una devastadora guerra nuclear.
![[Analysis] Solo: Cannibal World](https://combogamer.com/wp-content/uploads/2014/03/Solo-1.jpg)
Es a la categoría de los Pensantes a la que pertenecen las ratas mutantes, la especie de nuestro protagonista Solo, que muy pronto tendrá un contencioso con el ser (in)humano que marcará el argumento del conjunto de la historia y el destino de nuestro héroe. En efecto, la humanidad no sólo sigue existiendo a pesar de todo, sino que continúa siendo la especie dominante. Tras un periodo de retracción en colonias cerradas al mundo, encargando a especies “inferiores” como los Monines (simios bípedos adscritos a la categoría de los Pensantes) el trabajo sucio de las cacerías, han comenzado a reforzar sus tentativas de proseguir con la explotación del resto de especies. Desafortunadamente para el protagonista de la historia, será su propia especie, las ratas mutantes, la elegida para su crianza masiva con fines alimentarios debido a su acelerado ritmo reproductivo y su reducido tamaño. Este hecho motivará el rapto de la familia de Solo, y el principio de éste periplo en pos de su rescate marcará el inicio de su aventura.
Llegados a este punto, es cuando debemos describir la forma en la que Óscar Martín nos presenta su mundo y el ritmo que insufla a su narración. En primer lugar, una de sus características fundamentales es la acción y la violencia explícita y descarnada, que actúa como espina dorsal de la historia. Marca los tiempos, construye los acontecimientos que se van encadenando a lo largo de la misma y nos dibuja poco a poco el mapa de su ecosistema y las relaciones entre especies que en él habitan.Cabe la posibilidad de que este elemento sea disuasorio para los lectores que no estén interesados en este tipo de cómics tan violentos y busquen una trama más compleja, pero lo cierto es que es la viva expresión de la coherencia narrativa. La dinámica de la historia sumerge de lleno al lector en la lógica imperante en semejante lugar, donde la lucha sin cuartel por la supervivencia no sólo está a la orden del día, sino que es literalmente imposible dar un paso sin encontrar a hordas sedientas de sangre buscando un aperitivo. Inmersos en semejante mentalidad, se hace evidente que la única forma de conocer tu entorno es a base de machete y pistola, garras y dientes. El panorama se completa con la presencia de escenas sexuales y desnudos -cabe mencionar que el autor fue uno de los colaboradores de la Zona X de la revista El Jueves-, así como el amplio uso del lenguaje “malsonante”y “soez” que, siguiendo los estándares de la política de clasificación por edades, lo catalogaría como no apto para todos los públicos.
![[Analysis] Solo: Cannibal World](https://combogamer.com/wp-content/uploads/2014/03/Solo-4-1024x791.jpg)
Ahora bien, a la hora de materializar este planteamiento es donde el grafismo adquiere una importancia capital. Y es en ese preciso detalle donde el autor hace gala de su particular estilo aprovechando su trayectoria como dibujante. De una historia así, cabría esperar encontrarnos un grafismo donde el realismo extremo, rebosante de crudeza y oscuridad, se erigieran como los principales abanderados de dicho apartado. Óscar Martín, por el contrario, nos ofrece un estilo artístico deudor de la escuela Disney, y fruto de su pasada elaboración de cómics protagonizados por personajes de la compañía de animación estadounidense, y sobre todo, de los famosos Tom & Jerry de la Warner. Lo más probable es que a algunos de los amantes del cómic y la animación más veteranos no podamos evitar sentir nostalgia al ver a Puerkos similares al personaje Pumba de El Rey León (1994), o personajes pertenecientes a la especie de los gatos que nos recuerden a Pete, el archienemigo de Mickey Mouse.
El principal logro del autor radica en conseguir, a pesar de todo, presentarnos una estética adulta en toda su crudeza, con sangre por doquier y marcas de podredumbre y decadencia que hará este universo perfectamente tangible, coherente y verosímil. Asimismo, su estilo caricaturesco abre las espitas a un humor negro, ácido y socarrón, que hace acto de presencia en la historia de forma dosificada y constante. La ausencia de color en sus páginas, la viveza y nitidez de los los trazos, el extraordinario dinamismo y vivacidad en la composición y el discurso narrativo, que adapta la estructura distributiva de las viñetas a la propia escena, apareciendo en la página como un todo orgánico, bebe directamente del manga japonés. Esta confluencia de rasgos occidentales y orientales configuran su marcada personalidad a la obra y cumple a la perfección su labor como soporte de tan frenética, dinámica y directa acción en la que toma cuerpo su historia.
![[Analysis] Solo: Cannibal World](https://combogamer.com/wp-content/uploads/2014/03/Solo-2-1024x559.jpg)
Todo lo expuesto hasta ahora puede llevar a la conclusión de que nos encontramos ante un cómic de carácter simplón y superfluo, de grafismo zafio e infantil a partes iguales, y plagado de violencia gratuita y sexo, todo totalmente carente de trasfondo. Es evidente que las exigencias narrativas, supeditadas a la perspectiva del protagonista, provoca algunas carencias significativas en la profundidad de la trama y en la caracterización global de ciertos elementos clave de ese mundo. Pero a pesar de esas limitaciones, es más profundo de lo que indican las apariencias. Ante todo, la temática subyacente de este cómic no es otra que la del darwinismo social más draconiano y atroz. En este hecho caben dos interpretaciones contrapuestas. La primera de ellas mostraría un cariz conservador, y hasta reaccionario, que nos recuerda mucho a las tesis de Thomas Hobbes sobre el comportamiento de una humanidad no sujeta a ningún tipo de ley. Si “el hombre es un lobo para el hombre”, como afirmaba el famoso ideólogo inglés, esta obra sería su expresión más literal, teniendo su correlato en las permanentes luchas de todos contra todos a las que asistimos desde el principio hasta el final de la misma. No obstante, también es posible analizarlo desde otro prisma, el de la crítica directa y satírica de la actualidad. Al tratarse de un futuro distópico y apocalíptico, el peor mundos posibles, no sería de extrañar que el autor nos presentara una perspectiva del actual estado de cosas exacerbando sus rasgos más negativos: la delincuencia, la marginalidad, el fanatismo religioso, el egoísmo y la competitividad a ultranza, para lo cual utiliza como escenario una recreación de los catastróficos resultados del lado más oscuro del “progreso”.
El desarrollo del argumento no permite ni tan siquiera vislumbrar un atisbo de transcendencia de un destino previamente marcado, y ni tan siquiera un leve rayo de esperanza, sino la descarnada materialidad de la vida que les ha tocado vivir. El autor a menudo nos muestra la tormentosa interacción entre Solo y su entorno, revelándonos de cuando en cuando su mundo interior, que se debate constantemente en luchas internas entre un pasado anhelado, un desesperado presente y un futuro incierto y aterrador, pero al que no puede dejar de aferrarse por puro instinto de supervivencia. Finalmente, a pesar de todas estas calamidades, nos ofrece un resquicio de aquello tan natural y humano como es la necesidad innata de la compañía de otros seres que, en cierto modo, permita trascender la propia vida terrenal a través de la transmisión de un modesto legado a una generación venidera. También esconde un poso de tolerancia, de la posibilidad de coexistencia entre especies que se ven entre sí como enemigas, pero en el fondo no tan diferentes.
![[Analysis] Solo: Cannibal World](https://combogamer.com/wp-content/uploads/2014/03/Solo-3.jpg)
Para terminar, cabe mencionar un apartado muy recurrente en otros mundillos, sobre todo el de los videojuegos, como es el de la duración. Si en este último dicha duración adquiere notoriedad como justificación de su compra -un juego con una duración deficiente no amortiza lo gastado en él, y viceversa-, en el mundo del cómic la cuestión es algo más compleja. Son muchos los fans que disfrutan con las sagas largas, cuyas aventuras, dejadas en suspenso en el clímax de la acción para asegurar las ventas del siguiente capítulo o tomo, se prolongan con el transcurso de varios años e incontables tomos. De este modo, los fans más acérrimos estarán satisfechos y para los autores y, sobre todo, la marca distribuidora, supondrá una lucrativa estrategia comercial. Pero esto tiene una contrapartida, la ingente inversión económica que ello supone -a no ser que se recurra al señor Sparrow de internet-. In Solo: Cannibal World no existe ese problema. Originalmente los capítulos de Solo habían sido recopilados en dos álbumes. El primero comprendía cuatro capítulos de unas veinticinco páginas cada uno. El segundo era, por el contrario, algo más asistemático, con dos capítulos de duración similar a los citados, y una aventura final del doble de extensión. Pese a existir dos aventuras posteriores –Solo: Supervivientes del Caos (2008) and Solo: Crónicas salvajes (2012)-, la primera es una precuela y la segunda un spin-off. Esto se debe a que presenta un final cerrado desde su primer tomo, por lo que no obliga al lector a hacerse con los siguientes, si bien no será óbice para que los fans más acérrimos los obtengan para continuar con las aventuras de nuestra antiheroica rata. En la actualidad, existe una edición que incluye los dos tomos más una sección a color con fichas técnicas que nos describen el Mundo Canibal y las especies y grupos que en él habitan, así como algunos dibujos realizados por fans. Se trata, por lo tanto, de una obra accesible a buena parte de los bolsillos y apta para aquellos que no buscan aventuras eternas.
![[Analysis] Solo: Cannibal World](https://combogamer.com/wp-content/uploads/2014/03/Solo-5-1024x684.jpg)
Por último, y a modo de curiosidad, señalar que inicialmente incluía un CD del grupo Fujiyama Kids -«unos músicos puros, de los de antes, una banda de puro rock, rock del duro», en palabras del autor-, cosa que desgraciadamente ya no ocurre, al menos cuando adquirí en el tomo que tengo entre manos.

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