[Rencontre…] Don Pío

publicité
Temps de lecture : 8 minutes
Nom
Don Pio
Autres pseudonymes utilisés
Piíto (Benita), Piote (amis), Tiíto (Luisito).
Première apparition
Petit pouce (1947)
Créateur
Penarroya

Il y a déjà plusieurs personnages à l'appel École Bruguera que j'ai présenté. Comme vous l’avez vu, ils ne pourraient pas être plus disparates. Nous avons un détective friand de déguisements, un troglodyte anachronique, un myope, une dame amie du mal des autres, un super-héros catastrophique de Logroño, un homme éternellement affamé et un fou. Il existe cependant un dénominateur commun entre eux : ils sont célibataires, c'est-à-dire que malgré leur âge plus ou moins avancé, ils ne se sont pas mariés et n'ont pas de famille propre.

Cependant, tous les personnages de l’hebdomadaire Pulgarcito et des magazines connexes ne l’étaient pas. Il existe différentes séries qui caricaturent les vicissitudes de la vie familiale en général et de la vie conjugale en particulier.

Pour citer quelques exemples bien connus, nous avons La famille des oignons (Vázquez, 1951) ou La famille Trabzon (Ibáñez, 1958), qui abordent les relations familiales dans leur ensemble, ou Casildo Calasparra (Nadal, 1948) et Don Pio (Peñarroya, 1947), plus centrée sur le mariage, où le mari timide a tout à perdre contre son épouse dominante. Ce sera précisément de ce dernier dont je parlerai dans cet article.

Le petit bonhomme à la moustache et au chapeau melon

S'il ne fait pas partie des personnages qui ont connu le plus de changements graphiques tout au long de sa carrière, ceux-ci ont été marqués à la fois par le évolution stylistique du graphisme dans son ensemble (des lignes arrondies et un style de dessin visible surtout dans les yeux, réduits à deux points, dans la première étape, et un dessin un peu plus grandiloquent dans sa portée et en même temps minimaliste dans les détails lors de ses étapes les plus récentes) et à lui-même modification de certains attributs de personnages, subissant quelques modifications dignes de mention.

publicité

Dès le début, ce personnage se caractérisait par être un homme d'âge moyen d'apparence petite (même si cela donne l'impression qu'il diminuait au fil des années, comme réduit par ses problèmes) tout à fait en accord avec son caractère discret, ainsi qu'un chauve qui respectait à peine le poils sur le cou et qu'il a recouvert d'un melon. Dans ces premiers comics, il n'avait toujours pas son fameux mouche moustache ce qui le rendrait encore plus semblable à Charlot, ni à son veste était encore de couleur noire, traits qu'il a rapidement consolidé et qui l'accompagneront pour le reste de sa carrière.

[Rencontre…] Don Pío
Première apparition de Don Pío.

Un mauvais mariage

[Rencontre…] Don Pío
Ces types de fins étaient très fréquents.

Comme je l'ai indiqué dans les paragraphes d'introduction, l'axe de la série est le relation conflictuelle avec Benita, sa femme, archétype d'une femme dominante, manipulatrice, consumériste et vaniteuse. Ces problèmes ont leur origine fondamentale dans le fait que, même si Don Pío est en réalité un homme calme, responsable et travailleur, n'arrive jamais à gravir les échelons de l'entreprise où il travaille comme employé de bureau. Il s'avère que c'est une constante source de frustration pour la femme ambitieuse, obsédées par la promotion sociale, ou du moins en semblant le faire à travers l'ostentation de robes coûteuses et d'autres objets de luxe avec lesquels s'exhiber devant les voisins.

En fait, il ne perdra pas la moindre occasion de obtener esos caprichos con las pagas extras de su marido, que no tarda en dilapidar. A pesar de todo, el pobre hombre, una sombra huidiza y titubeante a su lado, tanto en la personalidad como en el físico (es más corpulenta que él), se esfuerza en todo momento en complacerla. No duda en hacer horas extras para conseguir las mencionadas pagas o recurrir a las más variadas tretas que siempre le saldrán mal. Como resultado, la mujer le perseguirámientras profiere insultos como “tirano”, “nerón”, “manirroto”, “bandido”, etc., e incluso llegará a golpearle más de una vez.

[Rencontre…] Don Pío
Más vale no contradecir a Benita.

Desgraciadamente, la principal faceta de las aventuras de Don Pío no pasó desapercibida para la censura franquista, por lo que en la década de los 50 obligó al autor a atemperar esos gags por considerar que atentaban contra la “sagrada” institución del matrimonio. Como consecuencia de ello, Benita (que pasó de tener el pelo moreno recogido con un moño a rubio y más corto)dulcificó su carácter y sus trifulcas pasaron a ser inofensivas y sutiles rencillas que nunca pasaban a mayores. Eso sí, a ambio se volvió todavía más manipuladora, recurriendo a técnicas más sutiles y psicológicas para que comprara todos sus caprichos, siguiendo la máxima del “ser es tener” propia de una sociedad de consumo en alza. Además, apareció un nuevo personaje habitual, su sobrino Andresito, el manido recurso del sobrino como explicación más cómoda para que un niño ya un tanto crecido aparezca de la nada. Este personaje, bastante flojo por lo demás, en tanto que su plácido e insulso carácter no destacaba en gran cosa, contribuyó al lavado de cara de la serie, dándoles un aspecto más parecido al de una familia feliz.

[Rencontre…] Don Pío
La entrada de Luisito en escena acompañó a la dulcificación de la vida familiar.

Problèmes quotidiens

[Rencontre…] Don Pío
Don Pío también es muy servicial en el trabajo.

No todo se circunscribe al matrimonio. Don Pío también tiene una vida fuera del hogar, y la mayor parte de ella la pasaba en la oficina, donde debe lidiar con su jefe, al que suele hacer enfadar por diferentes motivos dependiendo de la historieta, y con sus compañeros, que a veces bromean sobre cómo le mangonea su mujer. En otras ocasiones se intentarán aprovechar de su personalidad inocente para tomarle el pelo en favor de sus propios fines o mostrarán su resentimiento por la excesiva diligencia que muestra en su oficio (por ejemplo, cuando por su culpa no consiguen librarse del trabajo debido a que Don Pío ayudó a su jefe a superar una dolencia). Esa tendencia a ser estafado (aunque, por el contrario, también puede pecar de suspicaz sin razón, creando desafortunados malentendidos) resulta especialmente sangrante teniendo en cuenta las estrecheces económicas que suele padecer el personaje.

En otras ocasiones, situaciones cotidianas (reuniones sociales, desencuentros con los vecinos, etc.) darán un desafortunado giro inesperado con el peor resultado posible para el desdichado protagonista. Estas tensiones entre un personaje bueno y honrado por naturaleza y una sociedad pícara y hostil deja entrever una óptica fatalista de la sociedad española fracturada, resentida y gris tras una sangrienta guerra civil y la dictadura que le siguió.

[Rencontre…] Don Pío
Cualquier situación cotidiana puede acabar mal.

Conclusion et recommandations

Don Pío es un hombrecillo menudo, con bombín y bigote, y de temperamento tranquilo e inocente que vive a la sombra de su autoritaria mujer, convirtiéndole en esclavo de todos sus caprichos. En última instancia, no es más de un hombre de su tiempo, miembro de una “clase media” que se mueve en la contradicción entre las estrecheces cotidianas por un salario que no siempre da de sí y la necesidad de mímetizarse con el lujoso modo de vida de la clase dominante, un espejo al que mirarse pero que no consigue alcanzar.

Hoy en día las aventuras de Don Pío han caído casi en el olvido, como el 99,9% de los personajes de Bruguera, por lo que de nuevo hay que adentrarse en el submundo de la segunda mano para encontrar algo de este personaje. A pesar de todo, se trata de uno de los mejor tratados por la editorial en cuanto a tomos recopilatorios. Para sus primeras historietas, tenemos las vetustas colecciones Magos del Lápiz (dos sin numerar y el número 32) y Magos de la Risa (sólo uno, el número 29, tituladoUna mancha en la pared) entre 1949 y 1951. Ahora bien, existen hasta tres números monográficos de la colección Olé, en concreto los titulados ¡Qué vida esta! (#6, 1971)Heroíno de estar por casa (#19, 1971) et Peripecias hogareñas (#76, 1973), que reúnen los capítulos más recientes de entonces.

También tenemos un número de la serie Genios de la historieta (#2, 1985), publicado casi durante los últimos estertores de Bruguera y que incluye algunas historietas de su etapa inicial (aunque muy pocas). Y por supuesto, también tiene un ejemplar en la colección de referencia para los amantes de los personajes de Bruguera, la mencionada hasta la saciedad Clásicos del Humor de RBA (2009).

publicité
0 0 votes
Remarque utilisateur
S'abonner
Prévenez-moi de
invité
0Commentaires
Plus vieux
Plus récent Les plus votés