Póster de The Caribou Trail

[Análisis] The Caribou Trail — El Silencio Entre las Explosiones y las Cenizas de los Que No Vuelven

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Tiempo de lectura: 9 minutos
Portada de The Caribou Trail
Fecha de lanzamiento
14/05/2026
Desarrollador
Unreliable Narrators, Manavoid Entertainment
Género
Walking Simulator, Bélico
Plataformas
PC
Nuestra puntuación
8.5

La mayoría de los juegos bélicos mienten. Te venden la fantasía de que hay algo heroico en entrar a una ametralladora, te esconden los cadáveres tras una capa de diseño de niveles, y te hacen creer que la guerra se gana con disparos bien colocados en lugar de perderla con decisiones mal tomadas. The Caribou Trail, sin hacer mucho ruido, se sienta al lado de todo eso y lo desmonta con la paciencia de alguien que ha perdido demasiado.

Es la historia de Fisher, Gordon y Lonnie: tres jóvenes de Terranova que en 1915 cruzan el Atlántico convencidos de que la guerra será una aventura. La campaña de Galípoli, ese intento fallido de los Aliados por controlar los Dardanelos y sacar al Imperio Otomano de la guerra, es el escenario donde esa inocencia se desmorona. Y lo que hace especial a este juego es que no te pone a disparar. Te pone a cavar trincheras, a cocinar sopa en una lata oxidada, a cargar con las placas de identidad de los caídos y a sentarte alrededor de una fogata a escuchar cómo tus amigos intentan no pensar en sus madres.

No es un juego para todo el mundo. Pero para quienes puedan tolerar su ritmo pausado y sus casi nulas exigencias motoras, es una experiencia que se queda incrustada en las costillas.

Un Frente que los Juegos Suelen Ignorar

El primer acierto de The Caribou Trail es su escenario. Las campañas de la Primera Guerra Mundial más representadas en videojuegos suelen ser las del Frente Occidental: las trincheras fangosas de Francia y Bélgica, el Somme, Passchendaele. Galípoli es un frente mucho menos transitado, y la decisión de Unreliable Narrators —el estudio quebequense detrás del juego— de centrarse en el Regimiento Real de Terranova es un soplo de aire fresco.

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Mil setenta y seis soldados de Terranova participaron en la campaña. El juego te pone en las botas de Fisher, un huérfano que se enroló, según se intuye, porque no tenía mucho más que dejar atrás. A su lado, Gordon, un bocazas encantador que parece sacado de una canción de folk irlandés y cuya única alternativa era la cárcel. Y Lonnie, el más joven, un chico soñador que dibuja en sus ratos libres y que claramente no tendría que estar ahí.

La ambientación está meticulosamente trabajada. La estética visual del juego se inspira directamente en el estilo de Firewatch y del primer título del estudio, Two Falls: gráficos estilizados que priorizan la atmósfera sobre el fotorrealismo. La iluminación es el gran activo aquí. Cuando caminas de noche en tierra de nadie, la luz de una bengala que cruza el cielo ilumina de golpe un valle lleno de alambre de espino y cuerpos sin enterrar. No es una imagen que se olvide rápido.

El sonido es otro punto de inflexión. Apenas hay música en el sentido tradicional. La banda sonora se construye a partir del silbido del viento, de pasos sobre barro, de detonaciones que nunca se sabe si están cerca o lejos. Cuando suena un disparo, golpea con mucha más fuerza porque lo que predomina es el silencio. Es una decisión de diseño valiente y que da resultado. Y, como extra, los acentos terranovenses —ese dialecto con influencias irlandesas que suena a pescadores y a canciones de pub— le dan una autenticidad que ninguna producción hollywoodense podría igualar.

Un Juego Bélico sin Balas (Casi)

Si entras a The Caribou Trail esperando algo parecido a Battlefield 1, te vas a llevar una decepción colosal. No hay puntuaciones, no hay contador de bajas, no hay momentos diseñados para que te sientas un héroe. Hay una escopeta de trinchera que usas una vez, casi como un accidente. Hay una misión de reconocimiento en la que tienes que cortar alambre de espino y rezar para que un francotirador no te alcance. Pero el combate no es el centro. Nunca lo es.

El juego se estructura en torno a los espacios entre las batallas. Las noches alrededor del fuego, donde Fisher, Gordon y Lonnie comen pescado cocido en una olla abollada y se cuentan historias de fantasmas que pueden ser verdad o no. Las caminatas por el campamento trasero, recogiendo correo de casa, escuchando a otros soldados que intentan mantener la cordura entre carta y carta. La moral no es una barra que llenar, sino un hilo que se va desgastando.

Estructuralmente, el juego recuerda a esa idea de que la guerra es largos periodos de aburrimiento interrumpidos por momentos de terror absoluto. Cuando la tensión explota —durante una evacuación caótica, al encontrar a un amigo herido, al tener que elegir qué recuerdo llevarse de un cuerpo—, el impacto es mucho mayor porque has pasado horas conociendo a esas personas en sus momentos más triviales.

El apartado jugable es deliberadamente mínimo. Caminas, corres, te agachas, escalas ocasionalmente, y participas en pequeñas interacciones que son básicamente Quick Time Events de la escuela de The Walking Dead de Telltale: preparar comida, cavar letrinas, ayudar a cargar munición. Para algunos jugadores, esto rozará el walking simulator. Personalmente, me pareció una decisión coherente con el tono del juego. No necesitas mecánicas complejas para transmitir lo que significa estar ahí.

Las Decisiones que Importan (y las que no)

Otro punto que distingue a The Caribou Trail es cómo maneja las consecuencias. El juego te presenta opciones, pero no con la parafernalia de «esto cambiará todo para siempre». Más bien, son preguntas pequeñas y por eso más incómodas: ¿A quién quieres recordar? ¿Qué llevas contigo cuando no puedes llevarlo todo? ¿Dejas a un compañero atrás para que tú puedas sobrevivir?

Lo interesante es que el juego no te juzga abiertamente. No hay un mensaje de «esta es la decisión correcta». Solo está el silencio posterior y las pocas líneas de diálogo que siguen. Es una sutileza que agradezco, porque la mayoría de los juegos con «decisiones morales» te tratan como a un niño que necesita que le digan si se ha portado bien o mal.

Al terminar la campaña, también se puede volver a jugar el prólogo. Es un detalle que no voy a spoilear, pero que cambia por completo cómo interpretas todo lo que has vivido.

Un Par de Grietas en la Coraza

No todo es perfecto. El ritmo del juego es pausado por decisión propia, pero en algunos tramos se vuelve lento por falta de dirección. En mi partida, en un par de ocasiones no tenía claro hacia dónde tenía que ir, y el mapa (que los desarrolladores admiten que puede volverse borroso en GPUs con 4GB de VRAM) tampoco ayudaba mucho. Tuve que dar vueltas por zonas ya exploradas hasta que, por ensayo y error, activaba el siguiente diálogo.

Los controles con ratón y teclado también tienen algún problema puntual de sensibilidad. Nada que no se pueda ajustar en las opciones, pero extraña que vengan con valores poco óptimos por defecto. Por lo demás, el juego me funcionó estable en todo momento, sin crasheos ni fallos de progresión, y con mando se controla sin problemas.

La duración es otro punto que dividirá opiniones. Mi partida completa rondó las 4 horas, y hay quien reporta haberlo terminado en 4 y media si se toman su tiempo con los coleccionables opcionales. El precio de lanzamiento es relativamente bajo, lo que en mi opinión es justo para una experiencia breve pero intensa, aunque puede sentirse escaso para quien espere una campaña de 10 horas.

Mi Veredicto Personal

The Caribou Trail no trata de ganar. No trata de derrotar al Imperio Otomano ni de cambiar el rumbo de la guerra. Trata de aguantar. De levantarte una mañana más, de seguir calzando las botas, de seguir caminando hacia adelante aunque no sepas muy bien por qué.

Hay un momento en el juego, durante una tregua para recoger cadáveres, en el que te encuentras cara a cara con un soldado otomano. No hay tiroteo. Hay un intercambio de miradas, un gesto apenas perceptible, y luego cada quien vuelve a su trinchera. Ese momento encapsula lo que el juego intenta decir: que la guerra no es el infierno de las películas, sino algo más aburrido y más triste. Gente común, enviada a un lugar que no conoce, para matar a otra gente común a la que tampoco conoce.

Así que, ¿lo recomiendo? Sí, pero con advertencias. Si tu idea de un buen juego pasa por sistemas complejos, acción trepidante o un ritmo vertiginoso, esto no es para ti. Si, en cambio, te interesan las historias que duelen, los personajes que se sienten reales y los juegos que te preguntan cosas incómodas sobre lo que significa ser humano, entonces dale una oportunidad. Son solo tres o cuatro horas. Pero las vas a recordar.

The Caribou Trail está disponible en PC (Steam y Epic Games Store) desde el 14 de mayo de 2026. La versión de PlayStation 5 llegará el 7 de julio de 2026.

«Pensaron que volverían a casa antes de que cayeran las hojas. La mayoría no lo logró.»
— Descripción oficial del juego.

The Caribou Trail
Los tres personajes principales: Fisher, Gordon y Lonnie. Imagen tomada de la página de Steam.
Póster de The Caribou Trail
The Caribou Trail — El Silencio Entre las Explosiones y las Cenizas de los Que No Vuelven
🥳 Lo mejor
Su enfoque en lo humano por sobre la guerra
Está basado en historias reales
Por fin otro juego ambientado en la WW1 y no la WW2
😕 A mejorar
Su corta duración
A raíz de lo primero, también se echa en falta un poco más de variedad en el gameplay, pero es que no hay suficiente tiempo de juego tampoco
8.5
Muy bueno

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