
El mundo de Xenoblade Chronicles 3 es el más sombrío, convulso y brutal de toda la franquicia de Monolith Soft. Sumidos en una guerra sin fin que nos traerá cierto dejá vù con el juego que la inauguró, las naciones Agnus y Keves se encuentran sumidas en una guerra interminable. Una en la que, obviamente, está en juego el territorio y los recursos, pero, por encima de todas las cosas, la propia vida de sus combatientes y moradores. Cuando alguien cae en combate, su fuerza vital escapa de su cuerpo y es atrapada por el reloj de llamas del rival, el cual hace las veces de motor de una gigantesca estructura mecánica móvil llamada Ferronis, pero va más allá de eso. Su propia vida depende del reloj, pues en ningún momento pueden permitir que el medidor se vacíe por completo.
Al igual que todos los demás, Noah se ve atrapado en esa vorágine bélica junto a sus amigos de las fuerzas especiales de Colonia 9 (otra reminiscencia del primer Xenoblade), Lanz, Eunie, Mwamba y el nopon Riku. Todos ellos (menos Riku, porque no es humano) llegaron al mundo de grandes tubos de ensayo luciendo el aspecto de niños de unos diez a doce años y tan sólo les esperan diez años de vida, en el mejor de los casos. Pasado ese tiempo, su cuerpo se disolverá en infinidad de partículas brillantes. Su mundo, pues, se basa en la inmediatez de la supervivencia, sin expectativa de futuro alguna. Al menos, hasta que su destino se cruce con cierto grupo agnés…
Xenoblade Chronicles 3 sigue, en líneas generales, la estela de sus predecesores. Nos encontramos con gigantescos mundos abiertos divididos varias zonas de considerable amplitud y otras más pequeñas, con numerosas criaturas que lo moran y una aún más copiosa cantidad de objetos coleccionables. Se trata, por lo tanto, de un RPG puro con desarrollo 3D donde la exploración y los combates constituyen la práctica totalidad de la experiencia jugable.

De lo primero, no hay demasiado que mencionar. Los escenarios resultan muy variados, desde zonas isleñas y costeras a praderas, desiertos o selvas, entre otros. Para nuestro desplazamiento, contaremos con la ayuda de marcadores que podremos usar en cualquier momento y lugar (lo cual contrasta con The Witcher 3, en el que era necesario llegar hasta uno de los puntos de avance para dar el salto a otro).
Los combates, por el contrario, son todo un mundo. Tanto es así que seguramente me lleve gran parte del artículo y, aun así, me deje no pocas cosas en el tintero. A grandes rasgos, podemos decir que se mantiene la estructura básica de lo visto hasta el momento: combates a tiempo real con golpes automáticos que se suceden a una cadencia regular que se alternan con ataques especiales denominadas artes (en concreto, artes de clase) que se cargan progresivamente para poder ser utilizadas. Dicho sistema de carga varía, pues, mientras que en los luchadores de Agnus progresa con el paso de los segundos como en Xenoblade 1, en los de Keves se incrementa con cada ataque automático propinado como en Xenoblade 2.

Estos dos fundamentos del combate de Xenoblade Chronicles 3 se complementan entre sí. Esto se debe a que, si ejecutamos un arte en el preciso momento en el que un ataque automático impacta, haremos lo que se conoce como “cancelar ataque” (aunque el daño al enemigo haya sido infligido). Esto permite infligir daño más rápido y aporta una dosis de dinamismo al sistema de combate, pues evita que se reduzca a “esperar y mirar”. Podremos cambiar de artes fuera de los combates asignándolas a los botones B, X e Y.
El arte personal es un poderoso movimiento que se ejecuta pulsando A, y que, para explicar cómo funciona, debemos hacer alusión a dos elementos más novedosos de esta entrega. Esto se debe a que, para que cargue su medidor hasta que podamos ejecutarlo, debemos llevar a cabo acciones de rol, lo cual implica explicar en qué consiste dicho rol. Cada miembro de nuestro grupo de seis luchadores (que, por primera vez, entrarán en combate de forma simultanea) puede desempeñar funciones de ataque (atacantes), defensa (guardianes) y curación (sanadores). Así, por ejemplo, si siendo un guardián atraemos la rabia del enemigo hacia nosotros (es decir, que centre su atención en nuestro luchador), estaremos ejecutando una acción de rol. Lo mismo si, siendo sanador, reforzamos o revivimos a nuestros compañeros.
En un principio, cada personaje poseerá su propia clase con el rol que lo acompaña, pero muy pronto podrán intercambiarse entre sí y, conforme vayamos desbloqueando héroes, podremos adoptar sus clases para cada integrante del grupo. Conforme ganemos experiencia en combate, aumentará el nivel de clase hasta el 10, pudiendo expandir hasta el 20 si cumplimos misiones de héroe adicionales.

Da la sensación de que cada mecánica de combate en Xenoblade Chronicles 3 siempre puede enrevesarse un poco más, y esto sucede también en lo tocante a las artes. Por si no bastase con nuestras artes de clase, también iremos desbloqueando artes maestras con su propio rol, daño y/o efectos de estado. Se activan con los botones de las fechas y su sistema de carga será el contrario al que tenga el personaje (es decir, si es kevesí, se cargarán como las de los agneses y viceversa). Pero todavía hay más, pues, si mantenemos ZR, podremos ejecutar artes de fusión si las de ambos botones equivalentes están cargadas (por ejemplo, la asignada al botón Y y al de la flecha izquierda). De este modo, combinaremos las propiedades de ambas técnicas. Además, con cada ejecución iremos aumentando poco a poco el nivel de vínculo de 0 a 3.
Es precisamente en el nivel de vínculo donde entra en escena otra mecánica importante en los combates. Llegará un momento en el desarrollo de la historia en el cual dos personajes podrán vincularse para adquirir, por tiempo limitado, su forma Uróboros, una criatura de tamaño y fuerzas considerables que no podrán ser noqueadas en combate y que poseen sus propias artes (unas especialmente poderosas). Pues bien, si nos vinculamos estando en nivel 3, cada una de ellas generará en los enemigos efectos adicionales. También cabe decir que, conforme combatamos, podremos tener acceso a mejoras e incluso a habilitar un número de ellas al Uróboros del compañero.

Todavía faltan varios detalles que mencionar del sistema de combate de Xenoblade Chronicles 3. Algunos de ellos son básicamente lo ya visto en anteriores entregas. Tal es el caso del equipo y los combos. Por lo que respecta al equipo, tenemos de un lado las gemas. Se ordenan por efectos de rol y, nuevamente, podremos subirlas de nivel en el aparato de artesanía correspondiente o, en este caso, con doblones nopon (una moneda muy útil que también permite subir niveles de clase, cocinar sin recurrir a ingredientes para obtener alguna ventaja temporal o comprar artículos especiales). También nos equiparemos con complementos, los cuales se organizan por rareza (a mayores refuerzos, más rareza) y en el menú veremos marcas que señalan los especialmente útiles para el rol de nuestro personaje.
Existe un tercer refuerzo pasivo en las estadísticas o en ventajas concretas, y estos son los poderes. Podremos obtener un total de siete activos, cuatro de clase y tres maestros, y se irán añadiendo según luchemos con sus clases correspondientes.
Por lo que se refiere a los combos, son las sucesiones de ataques que provocan reacciones en cadena en el enemigo. Suelen empezar con desprotección seguido de derribo. A partir de ahí, se rematan con aturdimiento (todas las artes aciertan), lanzamiento (se vuelve vunerable a los ataques), tunda (ataque demoledor) y explosión (“resetea” la ira volcada en un personaje y suelta objetos).
Sin duda, son muchos los conceptos que asimilar. No en vano nos encontraremos con tutoriales pasadas varias decenas de horas con nuestras partidas. Afortunadamente, los desarrolladores fueron conscientes de ello y no sólo pusieron los tutoriales accesibles en cualquier momento desde el menú, sino que podremos hacer simulaciones de combates para repasar lo que hayamos olvidado o no hayamos interiorizado bien.

Si creíais que ahí terminaban las explicaciones sobre los combates en Xenoblade Chronicles 3, estabais equivocados. Como los enemigos también tienen algo que decir en los mismos, es hora de tratar un poco sobre ellos. Al igual que en los títulos anteriores, tendremos enemigos comunes y corrientes y otros únicos que son especialmente fuertes. Además, también habrá otros a caballo entre ambos, los élite. Un cuarto grupo son aquellos con icono brillante que indica que soltarán determinados objetos. Además, en algún punto de la barra de vida de enemigos únicos y jefes hay una barra de vida que marca el umbral en el cual pasarán a ser aún más peligrosos.
Es precisamente contra estos con los que más útil será una última mecánica importante de los combates que me resta por mencionar: el ataque en cadena. Durante la batalla, el medidor se irá cargando con artes canceladas, combos y acciones de rol hasta que podamos iniciarlo con el botón +. Nos irán apareciendo tres cartas de orden a elegir, correspondiente a un personaje concreto, con su rol y bonificaciones especiales. Una vez seleccionado, elegiremos personajes que atacarán al enemigo, cada cual con una cantidad concreta de puntos tácticos (por ejemplo, Sena tiene 15 y Noah, si mal no recuerdo, 35. Si superamos el total de 100 (los sanadores jamás pasarán del límite de 99, por lo que debemos empelarlos sabiamente para no desperdiciar a un personaje), el luchador de la carta ejecutará el arte de cadena y pasaremos al siguiente turno, hasta un máximo de tres, sin contar las cartas de los héroes (que no suman turno) y las Uróboros, que se activarán si elegimos a dos personajes con vínculo Uróboros, que pondrán fin a la cadena estemos en el turno que estemos. En cada turno se reactivará como mínimo un personaje con su bonificación de puntos, llegando hasta tres si llegamos a los 200.

Aunque los combates ocupan el lugar central de las partidas de Xenoblade Chronicles 3, no debemos pasar por alto otros de sus puntos fuertes. Además del mencionado margen de exploración de los escenarios debido a su extensión y elementos que lo ocupan (enemigos, recipientes, contenedores de suministros, enclaves secretos, NPCs con los que hablar para desplegar la madeja del afinigrama, etc.), tenemos una gran variedad de misiones. Las hay normales (misiones secundarias que mejorarán la relación con las colonias), las de héroe (que desbloquean a un nuevo héroe o posibilitan poder subir su clase de nivel 10 a 20) y cartas colecciopedia (pedidos de objetos por parte de individuos de diferentes colonias). Eso hará que Invirtamos más de un centenar de horas en completarlas todas. Y eso sin contar con los DLCs, que ya reseñaré si los llego a jugar.
La banda sonora también sobresale en esta entrega. Si bien no me ha llegado tanto como las de sus predecesores, sigue destacando por el gran mimo puestas en ellas y lo adecuado de su elección para cada escena. Algunas de ellas siguen descartando muy por encima del resto, constituyendo unos auténticos temazos que escucho una y otra vez fuera de las partidas.
Con respecta a la historia, ya mencioné al principio del artículo que es la más oscura y dramática de toda la saga, aunque también la más hermosa y emotiva, además de profunda y madura. Resulta lo bastante compleja como para analizarla desde varios puntos de vista. Eso sí, tiene no pocos agujeros, lagunas e incoherencias que espero que el DLC con la precuela aclare. Como de costumbre, tendremos cinemáticas repletas de acción y epicidad “animera” que tanto me enamoraron desde el primer Xenoblade (alguna de las cueles, bastante largas y seguidas). A ello se le añaden algunas de las secuencias de mayor carga dramática que haya presenciado jamás en un videojuego, y que podrán llegar a sorprender viniendo de un juego firmado por Nintendo.

En resumen, Xenoblade Chronicles 3 es un digno continuador de la franquicia JRPG de Monolith Soft y Nintendo. Toma muchas de las mecánicas que vistas desde el primer título de la serie y las da una vuelta de tuerca con elementos como los ataques de fusión, la transformación en Uróboros, la cadena y los elementos estratégicos de las clases y roles cambiantes de los seis elementos del plantel. Además, por primera vez podremos combatir con todos ellos, sin tener que relegar a ninguno al “banquillo”, además de un aliado adicional (un héroe desbloqueable).
Los amplios escenarios, secretos por descubrir, gran cantidad de misiones y una historia oscura, madura y tremendamente emotiva (y, a veces, hasta trágica), y en la que no faltan guiños y homenajes teñidos de nostalgia para los fans acérrimos de la saga, hacen de este juego uno de los más recomendables del catálogo de Switch. Por lo que a mí respecta, se ha convertido no sólo en mi favorito de toda la franquicia, sino de mi catálogo personal. Con el listón tan alto que ha dejado, habrá que ver si los que vengan no lo desmerecen.
Si he de poner alguna pega, es el hecho de que sea tan fácil subir de nivel (algo que ya pasaba en Xenoblade Chronicles 2), aunque basta con no canjear los puntos de experiencia adicionales en los puntos de descanso, como yo hice muy pronto.
