[Mundos fantásticos] Los hijos de Húrin: La gran tragedia póstuma de Tolkien

Autor
J.R.R. Tolkien
Editor
Christopher Tolkien
Número de páginas
304 (tapa dura con sobrecubierta)
Año de publicación
2007

Como supongo que les pasará a muchos, si me inicié en el mundo de la literatura fantástica fue gracias a El Señor de los Anillos, la obra cumbre de J.R.R. Tolkien que se convertiría en el punto de partida de todo lo que vendría después (aunque mi punto de partida fue la película animada de 1978). Pero no será este el que vaya a reseñar, sino Los hijos de Húrin, la gran tragedia póstuma y menos conocida del escritor británico, que no había leído hasta este momento.

Los hijos de Húrin nos sitúa nada menos que unos seis mil años antes de los acontecimientos de El Señor de los Anillos, durante la Primera Edad de la Tierra Media, en una tierra que sería tragada por el mar y el olvido y que sólo los seres más longevos (como Bárbol o los propios Elfos) recuerdan: Beleriand. En concreto, en un periodo especialmente aciago: poco después del fin de cuatro siglos de asedio de Angbad (la fortaleza de Morgoth, el Señor Oscuro antes de Sauron).

Fue en el noreste de dicho territorio, en el señorío de Dor-lomin, donde comienza la narración. Este territorio fue entregado por Fingolfin, señor de los Noldor (los Elfos que regresaron a la Tierra Media para vengarse de Morgoth) a Hador, que formó una de las tres casas de los Edain o Amigos de los Elfos. Húrin era hijo de Hador, quien a su vez engendraría a Túrin, el desdichado protagonista de esta historia.

Como señalaba, la infancia de Túrin coincidió con un período convulso. A la cabeza de sus huestes, su padre partió en compañía de los Elfos para enfrentarse a al ejército de Morgoth. El resultado de la contienda sería tan catastrófico que la posteridad la conocería como la batalla de las Lágrimas Innumerables. En ella Húrin fue apresado y maldecido. En adelante, ninguno de sus seres queridos escaparía a la sombra de su captor. Y eso, por supuesto, incluía a Túrin.

A raíz de dicha derrota, Dor-lomin pasaría a estar bajo el yugo de los Orientales, que gobernaron despóticamente en país en nombre de Morgoth. A Túrin, que aún no era más que un niño, no le quedó más remedio que mantenerse oculto bajo la protección de su madre (Morwen, de la casa de Bëor, también de los Edain) hasta que, a instancias de ésta, partiese en secreto al reino Elfo de Doriath, donde sería adoptado como hijo por Thingol, su soberano.

Edición inglesa con el Yelmo-Dragón.

Los años pasaron y Túrin creció en paralelo con la nostalgia por el hogar perdido y su deseo de venganza por el destino de su padre. Unos desafortunados sucesos precipitaron su partida, rumbo su trágico e inexorable destino…

Aunque antes de 1919 Tolkien ya tenía una idea de la historia,jamás llegó a publicar Los hijos de Húrin en vida. Es más, ni siquiera terminó un manuscrito lo bastante acabado, pulido y cohesionado a pesar de sus numerosos intentos en diferentes formatos, tanto en prosa como en verso. No sería hasta 2007 cuando Christopher Tolkien, hijo de aquél, lo publicase tras un concienzudo estudio de su ingente legado de notas y esbozos.

Sabiendo lo perfeccionista que era Tolkien, tengo mis dudas de si estaría contento con la publicación, pero el resultado es notable. Christopher Tolkien ha logrado pergeñar un relato totalmente cohesionado y coherente. Si no supiéramos la historia que tiene detrás, podríamos haber creído que ha sido publicado por el propio maestro. Eso sí, ojo con leer el índice, porque algunos de los títulos de los capítulos son completos spoilers.

Aunque no llega a antihéroe, Túrin es uno de los personajes más complejos que he visto en una obra del escritor inglés. El hijo de Húrin encarna todos los valores heroicos, como el honor, el sacrificio y la piedad. No obstante, es orgulloso y tozudo como una mula, y desoirá los más sensatos consejos con tal de salirse con la suya. Ignoro hasta qué punto ese defecto es fruto de la maldición de Morgoth, pero el resultado será la desgracia para todos los que le quieren y le rodean.

Sobre los personajes secundarios, no puedo decir mucho debido a los spoilers. En los inciertos vaivenes de Túrin, todos ellos son contingentes; jugarán un papel importante en la historia, pero no hay demasiado espacio para su desarrollo. De entre todos ellos, destacaría la lealtad inquebrantable de Beleg el Elfo (probablemente, el mejor amigo que jamás haya tenido) y el valor, sacrificio y protección maternal de Morwen (así se hacen personajes femeninos, Los Anillos de Poder y demás obras woke).

Edición de tapa dura con sobrecubierta.

La prosa de Los hijos de Húrin emula a las crónicas antiguas, con fórmulas simples como el encadenamiento de conjunciones. El tono general reviste de la solemnidad a la que nos tiene acostumbrados, en especial con esos diálogos tan largos y medidos que suelen parecer auténticos discursos. No lo he sentido tan descriptivo como El Señor de los Anillos, aunque, eso sí, el lector puede sentirse abrumado con tantos nombres de personajes, lugares, linajes y demás. Por suerte, hay un glosario al final.

La narración sigue la clásica tercera persona del plural en tiempo pasado, aunque el narrador no es completamente omnisciente. Si bien sucede en contadas ocasiones, se referirá a algún hecho concreto como poco claro, desconocido o sobre el que hay distintas teorías, lo que refuerza la idea de que estamos leyendo un texto escrito por la pluma de un cronista.

El libro, además, incluye un prefacio sobre el peso que tiene la historia de Túrin en el conjunto del universo de la Tierra Media como uno de los tres grandes cuentos de su corpus histórico, junto con Beren y Lutien y La caída de Gondolin. Le sigue una introducción con lo esencial del contexto en el que tiene punto de partida la trama. Tras la novela propiamente dicha, hay apéndices donde Christopher nos cuenta el proceso de la elaboración de la historia, demás del mencionado glosario y un mapa.

Los hijos de Húrin fue la gran tragedia que Tolkien jamás llegó a terminar, aunque en realidad toda su historia estuvo ahí todo el tiempo, dispersa a lo largo de las páginas de su ingente obra. Es la historia de un héroe maldito que, en su lucha contra el Mal de Morgoth, será devorado por su inexorable y fatal destino. Su estilo narrativa emula las crónicas antiguas y temática y tono, a las tragedias de la Grecia clásica (en concreto, recuerda horrores a una en particular).

Esta obra ha sido reeditada por Minotauro desde 2007, y está disponible en tres formatos: tapa dura con sobrecubierta (yo tengo ese, pero publicado por Círculo de Lectores), rústica con solapas, además de ediciones de lujo a precios prohibitivos en el mercado de segunda mano. La mejor es la de tapa dura, pues incluye ilustraciones de Adan Lee, tanto al carboncillo como a todo color.

Edición de lujo.