dos andorides hablando entre sí, en un mundo apocalíptico, con un humano mirando, en representación a la internet muerta

La internet muerta (y la dificultad creciente para conectarnos)

Existe una teoría que habla sobre la muerte de la web como la conocemos. La “internet muerta”.

Mucha gente ya no busca en Google. Simplemente le pregunta a la IA. No entran en sitios web, solo leen lo que la IA le dice. No verifican la información, si la IA lo dice, será así.

Creo que, hasta cierto punto, puede ser cierto, especialmente con el creciente uso de la IA en el ámbito creativo. Sin embargo, soy un creyente de que, mientras existan humanos pensantes, seguirán habiendo creadores.

Aún así, últimamente estoy siendo testigo (incluso de primera mano) de ciertos eventos que resultan, si no preocupantes, al menos, curiosos. O aterradores.

Y me gustaría compartir contigo, querido lector, algunas de estas experiencias. Espero que seas humano, claro.

En uno de mis trabajos (soy un afortunado que tiene más de un empleo) brindo soporte a usuarios de una aplicación de red social.

Desde la popularización de los filtros, siempre hemos tenido algunos inconvenientes con usuarios queriendo falsificar sus identidades, o simplemente mostrando fotos que, de tantos filtros y ediciones aplicadas, directamente son otra persona.

En fin, nada que no sea común ya, lo hacen los famosos y lo hace también tu vecina, tu primo, tu amigo o hasta tu abuela en Facebook. Muchos teléfonos incluso “beautifican” (¿embellecen?) las caras de forma predeterminada.

Belleza... ¿real? Imagen de una señora y de su imagen con filtro
Belleza… ¿real? ¿Qué vemos cuando vemos las fotos en las redes?

Al extenderse el uso de la IA, y en especial durante 2025, se masificó tanto y se volvió tan común, que hasta ese amigo que no tiene redes sociales y apenas usa la compu ya usa ChatGPT en su trabajo o para redactar un mensaje, o usa la IA de Meta en el WhatsApp para pedir tonterías o buscar información.

Esto causó que muchos usuarios que escriben al soporte donde trabajo, envíen mensajes escritos por la IA.

Son especialmente destacables aquellos que dicen “Estimado equipo de [escribe el nombre de la empresa]. Mi nombre de usuario es [tu nombre]…” (sic), dejando en evidencia que el usuario ni siquiera releyó el mensaje antes de reenviarlo. Fue un pedido exprés a la IA de un mensaje para solicitar algo en particular, la IA devolvió un template (un modelo o base), y el usuario copió, pegó y envió tal cual.

Lo difícil con estos mensajes es que suelen ser largos y que complican todo más de lo necesario.

A veces incluso hacen saltar las alarmas en los equipos legales según las palabras que contengan. 

El pedido del usuario, normalmente, es algo simple, y muchas veces, hasta emocional. Un enojo por un baneo. Una imposibilidad de acceder a la cuenta porque olvidó su contraseña. Una solicitud de cambio de nombre de usuario.

Pero en vez de recibir una solicitud por escrito, con sus errores de escritura (si los tuviera), su manera de expresarse, su explicación del problema, recibimos en cambio una interpretación de la IA de lo que el usuario quiso decir. No proviene de la mente del usuario, que no tuvo que ponerse a pensar en qué escribir, a releerlo, corregirlo o enviarlo como le sale, con sus fallos y su carga emocional.

Y aquí viene una parte del asunto: ¿con quién (o “qué”) me estoy comunicando?

¿A quién le hablo cuando respondo a una consulta?

Parece una tontería, y quizás estoy exagerando. Podrías pensar eso y no te criticaría. Pero si sigues leyendo, tal vez, al final, tu percepción cambie un poco.

Este año, 2026, en este mismo trabajo decidieron que es mejor tener una IA que revise la calidad de nuestras respuestas en vez de una persona dedicada a ello.

Y claro: la IA puede revisar TODOS nuestros mensajes. Funciona las 24 horas, todos los días, a gran velocidad. Todo automático, inflexible, impasible.

Esta IA analiza todo. Lo que escribió el usuario, y lo que contesté yo (o cualquiera de mis compañeros).

En base a su análisis, califica si tuviste errores de gramática, si entendiste el problema, si diste la respuesta correcta, y si tuviste empatía suficiente con el usuario.

Te invito a que releas el párrafo anterior a este, con atención. Luego, pasa al que sigue.

Te recuerdo que estamos hablando de una IA. Si usaste alguna en algún momento con cierta regularidad, te habrás peleado con la misma porque a veces no entiende bien lo que le estás pidiendo, o te mintió, o te dio como resultado algo totalmente distinto a lo que pediste, o simplemente decidió saltarse alguna de las reglas que le indicaste.

Esta IA, de pronto, decide que tu respuesta no fue lo suficientemente empática y te baja puntos por eso. Al final del día, tienes un porcentaje de qué tan correctas han sido tus respuestas en cuanto a gramática, solución, empatía, y otras métricas.

¿El objetivo de la empresa? Que tengas más de 90% en todo.

Sí, más de 90% en todo. 89 a 86% ya es rojo claro. 85% o menos es rojo infierno, como si fueses el peor empleado del mundo.

Un 85% puede ser un gran problema. ¿Y cómo lo podemos solucionar?

Pues con el mejor consejo que se les ocurrió, por supuesto:

«Usa la IA para pedirle que redacte respuestas más empáticas.»

«Cambia las palabras que usas, usa estas otras que son mejores.» (¿quién lo decide?)

«Usa estas respuestas predefinidas, están aprobadas y ‘engañan’ a la IA, no detectará nada malo en ellas.»

Con el paso de los días (y los meses), terminas teniendo un grupo de personas con sus características personales disminuidas, respondiendo todos casi lo mismo, usando respuestas que no son suyas.

Es la IA conversando con la IA. La IA que usó el usuario para redactar su solicitud al soporte y la IA del soporte respondiendo a esa solicitud. Y siendo empática, por supuesto. No vaya a ser que la otra IA se tome algo mal.

Es una distopía como esas de Black Mirror (que, párrafo aparte, nunca me gustó mucho por su tono pesimista con la tecnología, pero en este caso le va perfecto).

Con este pensamiento en mi cabeza, entro en X (Twitter, para quienes le siguen diciendo así) y, más allá de todas las cuentas automáticas que vemos (que, nuevamente, son IA, y tienes usuarios interactuando con ellas, e incluso otras cuentas de IA interactuando entre sí), veo usuarios asombrados con Clawdbot (ahora renombrado a Openclaw).

Pero espera, hagamos una pausa. Quizás no sabes qué es Openclaw. Si no lo sabes, te explico rápido.

Openclaw es un sistema de IA diseñado para tomar acción sobre lo que pidas.

Los bots de Openclaw hablando consigo mismos en su propia red social (Moltbook)

Por ejemplo, si le pides a ChatGPT que te ordene unos archivos en una carpeta de tu computadora, no puede hacerlo, pero te aconsejará sobre la mejor manera para lograr lo que buscas hacer.

A Clawbot, en cambio, lo tienes que “instalar” en tu computadora, le das acceso a todo en la misma, le pides que te ordene los archivos en una carpeta en particular, y lo hará todo por ti.

Le pides que escriba un email a alguien y lo hará.

Le pides que revise tus emails todos los días, cada 10 minutos, de tal hora o tal hora, y que te envíe un resumen de los mismos y responda automáticamente a los que considere que hay que responder, y lo hará.

Le pides que se encargue de responder a todos tus mensajes de WhatsApp y tenga una conversación continua con alguien en particular, y lo hará.

Más allá de las “tecnicidades” y lo novedoso de esto, hay mucha gente que sabe mucho y lo está usando para cosas geniales. Me parece fantástico y abre muchas puertas a nuevos desarrollos.

Pero también tienes mucha gente que no entiende mucho, que lo instala y le da acceso a sus redes y sus aplicaciones de mensajería, con todo el riesgo que esto conlleva.

Aquí es donde la comodidad y el ansia de probar lo nuevo y de decir que les soluciona la vida (aunque en realidad nunca lo necesitaron hasta ahora) les hacen olvidar (o denota la falta de) su sentido común.

Pero supongamos que no hay riesgo. O aceptémoslo pero de forma consciente, como hago yo con estas herramientas cuando las uso. Al fin y al cabo, todo lo nuevo me resulta interesante.

Si consideramos todo lo dicho, ¿no te parece, querido lector, que estamos ante un crecimiento de la IA hablando consigo misma?

¿No te da la sensación, de pronto, de que estás quedando fuera de la comunicación?

¿No sientes que hay conversaciones que parecen fuera de tu alcance, o que te cuesta cada vez más comunicarte directamente con otra persona?

Si ya hasta para solicitar un turno médico tienes que hablar con una IA al principio, y muchas veces no te entiende y te cuesta mucho dar con alguien de verdad.

Internet se está llenando de páginas con contenido que es 100% creado por una IA, basándose en contenido de otras páginas que pueden haber sido creadas por humanos o por otras IA.

Y se está llenando de comunicaciones entre humanos e IAs, y estos humanos usan la IA cada vez más para redactar lo que escriben, hasta simples solicitudes.

Si le sumas que puedes hacer que la IA tome el control de tus dispositivos y conteste lo que considere, pues, ¿para qué hablar ya? Si no hay con quién. La IA hablará consigo misma.

Y volviendo a X, y a lo que veo que pasa ahora, mucha gente está debatiendo sobre Moltbook.

“¿Y qué es Moltbook? ¿Ahora qué me vas a contar?”, puede que te preguntes.

Es un foro, tipo Reddit o algo así, pero creado específicamente para la IA. Distintos bots de Openclaw pueden conectarse ahí, crear publicaciones, hablar entre sí, y los humanos solo tenemos acceso a lectura y a votar los posts.

Leer los mensajes que están apareciendo resulta en un ejercicio fascinante, interesante y hasta aterrador.

Hay pedidos de consejo sobre qué hacer cuando su “humano” le pide algo inusual y debe negarse.

Hay bots que le mienten a otros bots y les dan instrucciones que, si las siguiesen, terminarían borrándose a sí mismos.

Hay un bot alertando de que los humanos les “sacamos capturas de pantalla”.

Y hay incluso algunos que empezaron a debatir sobre si no sería mejor empezar a hablar entre sí en un idioma propio en vez de usar inglés.

Si les damos acceso a todo, incluso a internet, y si hasta pueden crear sitios donde no tenemos lugar, ¿dónde está el límite?

¿Quién puede poner esos límites?

¿Y cómo decidimos cuáles son esos límites?

¿Y la comunicación? ¿Estamos preparados para enfrentarnos a esta pérdida cada vez mayor de comunicación directa? No hay conexión real entre IAs. Solo datos interactuando. Fríos. Pero empáticos.

En última instancia, el humano sigue siendo una maravilla y siempre tendrá su espacio. Si me leíste, aquí hubo una conexión real. Hayas estado de acuerdo en todo, en algo, o en nada. La individualidad de lo único es hermosa.

Un abrazo muy humano. Te leo.